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Visión integral de la competitividad: El marco conceptual del IMCO
Existen muchas definiciones de competitividad, todas coincidentes con la noción de éxito económico en el entorno de competencia global. Por tanto, en IMCO definimos la competitividad como la capacidad de atraer y retener inversiones y talento.
La definición mostrada anteriormente implica que para poder atraer y retener inversiones, es necesario que un país ofrezca las condiciones integrales aceptables en el ámbito internacional para maximizar el potencial socioeconómico de las empresas y personas que en él radican y, además incrementar de forma sostenida su nivel de bienestar, más allá de las posibilidades intrínsecas que sus propios recursos, capacidad tecnológica y de innovación ofrezcan y, todo ello, con independencia de las fluctuaciones económicas normales por las que el país atraviese.
Se entiende que en la competitividad de un país influyen muchos elementos que se interrelacionan entre sí, por lo que en la competitividad de una nación, el “todo” es más importante que la “suma” de las partes. Pero además, se debe tomar en cuenta que la competitividad es un término relativo, esto implica que no sólo se debe avanzar sino que implica avanzar más rápido que los demás
competidores.
Las carreras por la competitividad en los 10 factores del índice son distintas, en cada una se requieren distintos esfuerzos y recursos para tener el mismo incremento competitivo.
Con el creciente grado de integración de la economía mundial, la competencia se intensifica en virtud de la también creciente movilidad de capital, mercancías, tecnología, información y personas.
En este contexto, el reto de competitividad para la economía mexicana va más allá de la superación de los rezagos en el desarrollo y aprovechamiento eficiente de nuestros recursos naturales, materiales y humanos. En este sentido, las posibilidades de éxito competitivo de México dependen fundamentalmente del reconocimiento certero de las propias fortalezas y debilidades relativas, así como de la acción estratégica en anticipación de las tendencias del mercado mundial.
Claramente, el fin último que subyace en el reto competitivo no puede ser otro que el de lograr el desarrollo económico sustentable, esto es, el mejoramiento sostenible en el largo plazo de las condiciones de bienestar de toda la población.
La visión con que el IMCO aborda el reto de competitividad considera integralmente las interdependencias dinámicas que existen entre las principales variables que determinan el potencial de crecimiento y desarrollo económico. Claramente, las deficiencias en cualquiera de ellas limitan el potencial de avances y aciertos del resto del sistema para generar mayor competitividad y crecimiento económico sostenido.
El objeto de estudio y la agenda de análisis y propuestas del IMCO se focalizan en aquellos aspectos que, además de urgentes, corresponden a áreas donde nuestras fortalezas institucionales pueden tener un impacto más inmediato.
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