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Yo, contribuyente

Denise Dresser

Yo, contribuyente, me opongo a que el Congreso condone el pago del ISR a los estados y municipios. Este favor — inconstitucional — aprobado recientemente, constituye un “favor” gubernamental injusto. El Congreso le perdona la deuda a algunos, mientras exige el pago de impuestos completos a otros. El Congreso otorga beneficios fiscales a políticos estatales que han mal administrado sus recursos, mientras le cobra puntualmente a los demás. La Ley de Ingresos de la Federación hace posible esta farsa, permitiendo un beneficio fiscal sobre el cargo del ISR a sus trabajadores, equivalente al 60 por ciento para 2013 y 30 por ciento para 2014. Así, el gobierno se otorga beneficios a sí mismo mientras exprime al ciudadano de a pie.

Yo, contribuyente, quisiera recordarle al Congreso que los trabajadores — incluyendo los burócratas — son contribuyentes del IRS respecto a los sueldos y salarios que perciben. Así lo ha ratificado la Suprema Corte; sus ingresos son y deben ser sometidos a gravámen. Los estados y municipios son un mero vehículo recaudatorio; detentan transitoriamente un dinero que no les pertenece a ellos ya que es propiedad de la Hacienda Federal. Pues con su condonación reciente, el Congreso permite que los gobiernos locales se queden con algo que no es suyo. Permite que aquello que le fue cobrado a los trabajadores ahora se quede en las arcas de los políticos. Donde ya fue o será mal gastado. Mal administrado. Mal invertido. Mal usado.

Yo, contribuyente, denuncio que los estados y municipios del País han estado en una situación de permanente irregularidad en el pago del ISR. Lo retienen a sus trabajadores y no lo entregan a la federación. Cobran y no cumplen. O no lo retienen de manera adecuada y la federación se hace la desentendida. Porque la deuda de los estados y municipios aumentó cuando la Suprema Corte les quitó a los asalariados de los estados diversas exenciones que gozaban, injusta e inequitativamente. Porque los gobiernos estatales han logrado beneficiarse de “prerrogativas” y “estímulos” fiscales otorgados discrecionalmente. Creando de esta manera una situación de “moral hazard” — sentando un precedente —contra la cual todos deberíamos luchar: los estados y municipios se comportan mal y el Congreso los premia por hacerlo.

Yo, contribuyente, acuso al Congreso de usar la Ley de Ingresos del 2013 para condonar retroactivamente el pago del ISR a estados y municipios; de usarla para otorgar una ganga tributaria; de aprobarla para disponer arbitrariamente de recursos públicos. Se trata de un privilegio impositivo fraguado a través de un artilugio legal. Se trata de una exención total del ISR sobre sueldos y salarios de los burócratas. Se trata de una exoneración de todos tipo de responsabilidad —incluso penal — a los funcionarios de las entidades federativas. Se trata de una manipulación que debe ser expuesta.

Yo, contribuyente, me sumo a la demanda de amparo presentada por un grupo de ciudadanos ante los actos arbitrarios del Congreso. El Congreso viola la Constitución, en particular su párrafo 134 en donde se establece que los recursos públicos se administrarán bajo los principios de “eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez”. El Congreso viola la Constitución al aprobar una especie de “rescate financiero” de los estados y municipios, permitiendo la cancelación de sus pasivos. El Congreso viola la Constitución al abrir la puerta al impacto nocivo de esta condonación sobre la contabilidad gubernamental federal.  El Congreso viola la Constitución al responsabilizar al resto de los constituyentes quienes tendremos que soportar la carga del gasto público; lo que se perdona a unos tiene que reponerse con la contribución de otros.

Yo, contribuyente me opongo a que el Congreso haya decretado “borrón y cuenta nueva” a los municipios endeudados. A los gobernadores despilfarradores. A los evasores de impuestos.El Congreso perdona a los contribuyentes de primera, y cobra a los de segunda.

Yo, contribuyente reclamo el regalo que los diputados le han hecho a los gobernadores y a los presidentes municipales. Reclamo el perdón otorgado a los contribuyentes morosos que no habían cumplido con sus obligaciones antes del 2007. Reclamo que el Congreso decrete que sus amigos no tienen que pagar impuestos, mientras prepara una reforma fiscal con nuevas cargas para el resto de los mexicanos. Reclamo lo mismo que una vez dijera Benjamin Disraeli: “Cobrar impuestos para el beneficio de una clase no es protección; es pillaje”.

Vía Vanguardia