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A 20 años del TLCAN, Chiapas está igual o peor

Ojalá dejaran de hacerse tarugos. Un nuevo socialismo implica repartir las capacidades en la sociedad, no las propiedades. A los chiapanecos debimos darles herramientas para ser exitosos en la economía de mercado, para participar más activamente en una sociedad democrática, para evitar elegir gobernadores como Sabines, como Velasco.

Como a otros, me sorprendió enormemente ver a Manuel Velasco en espectaculares por todo el país. Como a otros, me sorprendió ver una foto suya en Facebook en donde lo vienen cargando un grupo de indígenas. Más me sorprendió ver la pobreza de la gente en el camino entre Palenque y San Cristóbal de las Casas. Los niños que te ponen un cordel enfrente del coche: dame un peso, una galleta, un refresco o cualquier cosa. Pobreza como la que no veía en ningún otro lugar de México desde hace 20 años.

¿Tendrá que ver con el cerco zapatista? ¿Estará relacionado con que los programas de gobierno ahí tienen problemas para operar? ¿Con la escasa o nula infraestructura carretera que no permite una plena integración comercial plena de la región con el resto de México y del mundo? ¿Cómo es que convertimos aquello en una guerra de baja intensidad y no pudimos llevarles ningún beneficio derivado del progreso general del país a la gente más pobre de México? ¿Dónde estaban los gobiernos federales y estatales durante estos 20 años que dejaron que proliferara en pleno México ese oscurantismo medieval?

Recientemente Isaac Katz en un glorioso tuit dijo: “Nunca se vio a un alemán occidental tratando de brincar el muro hacia la Alemania oriental”. Sus 140 caracteres me recuerdan la conversación que oí hace días en un café de San Cristóbal entre dos jóvenes, una alemana y otra mexicana. Entre el poco alemán que entiendo y un español entrecortado, hablaban de algún proyecto de educación en marcha en donde la germana colabora con los caracoles zapatistas, y en el cual se estaba involucrando la mexicana. Los socialistas del mundo no pudieron preservar su paraíso de la URSS y Europa del Este, pero se mudaron a Chiapas.

Curiosamente, en medio de este bisoño neo-socialismo, lo que encontramos es una economía de mercado. En mi trayecto de cuatro horas en territorio zapatista, vi más de diez letreros rudimentarios ofreciendo gasolina a la venta, sin el logo usual de la franquicia de PEMEX. En la fila del cajero automático en San Cristóbal, conversé brevemente con un joven urbano, de Guadalajara, obviamente bancarizado, quien visitaba la zona para acudir a la escuelita zapatista. Vi proliferar todo tipo de negocios para venderle el “kit revolucionario” a la banda: la playera del che, la chalina guatemalteca, el sándwich de cadena gringa que reemplazó al delicioso tamal de la región.

Ojalá dejaran de hacerse tarugos. Un nuevo socialismo implica repartir las capacidades en la sociedad, no las propiedades. A los chiapanecos debimos darles herramientas para ser exitosos en la economía de mercado, para participar más activamente en una sociedad democrática, para evitar elegir gobernadores como Sabines, como Velasco. Les dimos autogobierno, usos y costumbres, y un sinfín de excusas para preservar el oscurantismo. El presidente Juárez, indígena, quería que los indígenas se integraran mejor a la sociedad mexicana. Siglo y medio después, ni se dejan, ni hemos podido convencerlos. Ahí estamos haciéndolo mal todo, y necesitamos más presencia del Estado mexicano en lugares como Chiapas. No menos.

Publicado por Animal Político

08-01-2014