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630 mil firmas

¿En qué se parece Drácula al PRI? El hombre vampiro le tiene un terror existencial a la luz del día y a los dientes de ajo. Los senadores del tricolor le tienen pavor a transparentar sus declaraciones patrimoniales. En el PAN, hay individuos con las mejores intenciones pero la bancada en el Senado está muy dividida. Ante la posibilidad de transparentar la declaración patrimonial algunos de los panistas tienen reflejos propios del conde de Transilvania. En el PRD, hay buenos discursos pero falta transitar de los dichos a los hechos, la mayoría de sus adalides a favor de la rendición de cuentas se niega a presentar sus declaraciones en la plataforma 3 de 3. Una muestra fresca de las contradicciones del PRD en la lucha anticorrupción: Jesús Valencia es el ex delegado de Iztapalapa, que chocó una camioneta propiedad de una empresa que había obtenido contratos de su gobierno por 48 millones de pesos. Hoy Valencia es de los representantes del PRD para redactar la inédita Constitución de la Ciudad de México. El delegado de los conflictos de interés es ahora prócer redactor de la Carta Magna chilanga.

En las últimas dos semanas nos enteramos de que el diputado Bernardo Quezada de Nueva Alianza tiene departamentos en Miami por 8.2 millones de dólares. La mayoría de estas propiedades fueron pagadas al contado el mismo día. Tener mucho dinero y propiedades valiosas no es ningún delito, siempre y cuando el origen de la fortuna provenga de fuentes legales. Sin embargo, los mexicanos nos enfrentamos a una dieta frecuente de indignación donde personajes políticos muestran un patrimonio imposible de explicar, sin el binomio de impunidad y corrupción. Apenas ayer salió la noticia de que un funcionario del gobierno de Chiapas se fue de shopping de bienes raíces en Miami y compró 13 propiedades en menos de 45 días. Los candidatos del PAN en Puebla y Veracruz tienen una evolución patrimonial incompatible con una carrera en el servicio público. Andrés Manuel López Obrador sostiene que la Ley 3 de 3 es "pura simulación y demagogia", pero no ha querido explicar el origen y monto de los recursos que sufragan su incesante activismo político.

Mientras México se rezaga en la transparencia patrimonial de funcionarios electos y altos servidores públicos, ¿qué sucede en América Latina? En Argentina, en la página de Internet del Ministerio de Modernización, se puede encontrar una tabla con las declaraciones patrimoniales de miles de funcionarios, con más de 40 datos específicos sobre sus ingresos, herencias, deudas, etcétera. En Chile, hay una plataforma de declaraciones de patrimonio e intereses con saldos de cuentas bancarias, valores aproximados de las propiedades y montos de impuesto predial. En Colombia, el presidente Juan Manuel Santos acaba de anunciar que todo su gabinete hará públicas sus declaraciones de rentas y bienes.

Esta semana el presidente Enrique Peña Nieto se quejó del ánimo social. Más que lamentarse por el enojo colectivo, habrá que preguntarse cuáles son sus causas y dónde están sus posibles remedios. El Congreso aún no ha votado las cinco iniciativas del Sistema Nacional Anticorrupción y falta presentar dos más, el Código Penal y la Ley de la Fiscalía Anticorrupción. Un periodo extraordinario, lo antes posible, sería una oportunidad histórica para impulsar este cambio. Mientras el Congreso no haya votado el SNA, aún queda espacio para la oportunidad y la esperanza.

En México, los políticos se alejan de las exigencias de los ciudadanos y las mejores prácticas internacionales en distintas democracias del mundo. La voluntad de 630 mil personas que firmaron la Ley 3 de 3 ha chocado contra un muro de intransigencia. Las expectativas de los ciudadanos mexicanos van una generación adelante que la voluntad de nuestros políticos. Cambiar las leyes, las instituciones y los comportamientos no es una epopeya que se pueda consumar en un solo empeño. El vacío de la voluntad política se debe llenar con la presión de los ciudadanos.

Publicado por Reforma
01-05-2016