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Apostando con el futuro

FOTO: TERCERO DÍAZ /CUARTOSCURO.COM

Hasta el 11 de diciembre de 2019, Estados Unidos no había logrado nombrar nuevos miembros en el Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), por lo que hoy este órgano carece del cuórum necesario para escuchar apelaciones y el sistema de disputas del comercio mundial se ha frenado. Es decir, en este momento la OMC no tiene la capacidad de hacer cumplir las reglas del comercio multilateral.

Estados Unidos se ha negado a realizar los nombramientos debido a que exige que la OMC primero aborde las preocupaciones estadounidenses respecto al funcionamiento del Órgano de Apelación.

En específico, Estados Unidos se queja de que el órgano de Apelación se extralimita en el cumplimiento de las resoluciones judiciales, además, también ha expresado su preocupación respecto a la resolución de las apelaciones recientes. Al menos 60 apelaciones están pendientes de resolver y son importantes para las disputas entre Estados Unidos y China, la Unión Europea y para otros miembros de la OMC[1].

Por supuesto, Donald Trump y Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos, están usando las reglas del nombramiento del órgano como palanca para obligar a la OMC a abordar las preocupaciones estadounidenses y, con ello, favorecer la opinión de su Gobierno, el cual parece indiferente a las propuestas presentadas por otros países para resolver los conflictos comerciales.

Hasta ahora, el Dr. Peter Van den Bossche, director de estudios del Instituto de Comercio Mundial en la Universidad de Berna, Suiza, ha presentado algunas soluciones creativas que podrían resolver esta situación:

  1. Que la OMC use el voto mayoritario para nombrar a los nuevos jueces del Órgano de Apelación, sin embargo, esto podría causar que Estados Unidos abandone la OMC, un resultado indeseable.
  2. Hacer un “uso creativo” del artículo 25 del reglamento de la OMC y crear acuerdos de arbitraje de apelación provisional entre las partes en disputa. Nuevamente, esto tampoco es del todo conveniente para nuestro vecino del norte.

Estados Unidos no solo está obstaculizando las propuestas del Órgano de Apelación y de la UE para resolver impase. También ha amenazado con recortar su contribución al presupuesto de la OMC[2]. Este país asegura que su único propósito es una reforma integral de las normas de la OMC, que de hecho sí es necesaria. Puede parecer una estrategia demasiado agresiva, pero tal vez se necesita darle de patadas al pesebre para lograr una reforma significativa.

México ha sido líder en el impulso de una coalición de 119 países para comenzar el proceso de selección de los asientos vacíos en el Órgano de Apelación[3]. La secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín, y su equipo merecen el reconocimiento de esta columna. Sin embargo, después del anuncio de un llamado a candidatos adecuados, respaldados por la coalición de 119 países, Estados Unidos dijo que aún no puede respaldar la resolución a menos de que haya una reforma real y sustancial en la OMC.

De acuerdo con un documento[4] de la Fundación Bertlesmann, de Alemania, el problema ha sido enmarcado por la prensa como Estados Unidos contra el mundo, pero este país no está solo al percibir que el Órgano ha excedido su mandato y debe reformarse.

Mientras que el 90% de los 160 países encuestados por Bertlesmann estuvo de acuerdo en que un sistema obligatorio y vinculante de solución de controversias y la adopción automática de informes son características necesarias del sistema comercial, el 42% de los encuestados creen que el Órgano de Apelación se ha extralimitado.

Publicado por El Sol de México
30-01-2020