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Apuestas desesperadas

La teoría económica se utiliza para explicar una gama amplia de conductas humanas, incluyendo varias que a primera vista parecen irracionales, como el suicidio, la guerra, la discriminación racial, la violencia y otras. También se puede usar para explicar la conducta de los partidos políticos del País.
Hace pocos años, la bala pasó cerca de la frente de todos los partidos. La insatisfacción de la población con la situación del País se combinó con el carisma de un líder mesiánico que estuvo a un tris de ganar. Si la bala hubiera pegado en el blanco, quién sabe qué hubiera sucedido.

AMLO, como la gran mayoría de los líderes populistas, tiene una relación caprichosa con los partidos políticos. Cuando le son útiles, abandera sus causas como si fueran propias. Pero, cuando no, los manda al diablo. En esto ha sido admirablemente consistente: ha maltratado por igual al PRI y al PRD, y con el PAN nunca ha tenido un solo gesto amable. Actualmente, usa al PT como su vehículo, pero quién sabe cuánto dure esta relación.

También odia a las instituciones del sector privado y a instituciones públicas, aun cuando a veces lo hayan apoyado en sus causas. Sus ideas económicas son estrafalarias y sus propuestas para resolver los retos del País, son verdaderamente patéticas. Tenía razón la campaña del PAN “Es un peligro para el País”.

Después de las elecciones de 2006, líderes políticos y empresariales hablaron mucho sobre el riesgo que AMLO representa para México. Durante las semanas posteriores a los comicios e Inauguración, se hablaba de la necesidad de corregir el rumbo y erradicar las conductas que causan la tan desfavorable imagen de los partidos y de los políticos.

Todo mundo parecía haber asimilado las implicaciones de la elección de 2006. Por ello, muchos analistas albergaban la esperanza de que la crisis política indujera a los líderes políticos a colaborar en las reformas requeridas para dinamizar la economía y mejorar el funcionamiento del sistema político. Pero el PRI desde hace más de dos años ha rechazado cuanta propuesta propone el PAN: En 2008, bloqueó la reforma energética; en 2009 la propuesta fiscal; actualmente están congeladas las reformas laboral y del Estado, y aun está por verse si sale la reforma a la Ley de Competencia Económica en Septiembre. Como los líderes del PRI no son irracionales conviene cuestionar cuáles son los factores que motivan su conducta.

El rechazo a las reformas del Ejecutivo Federal deriva de un cálculo político, basado en datos duros de encuestas de opinión y que ha inducido al partido tricolor (Desde hace varios meses favorecido para las elecciones de 2012), a hacer una gran apuesta por todas las canicas políticas. Cifras recientes de Consulta Mitofsky reportan al PRI a la cabeza con casi 40 % de las preferencias, contra 18% del PAN y 10% del PRD.

Faltan 26 meses para que se dispute esa partida y una ventaja tan grande debe tener felices a los líderes tricolores.

Otras encuestas confirman el mismo resultado de manera más tangible e inmediata para los comicios de Julio próximo. El PRI va al frente en Sinaloa, con 2 puntos; en Veracruz, con más de 5%; en Puebla lleva una delantera que parece insuperable de 15%; en Oaxaca gana por 4%. Si se confirman estos resultados estará en una situación inmejorable para las elecciones presidenciales.

Si a lo anterior se suma que: la conducta de AMLO después de las elecciones de 2006 lo desacreditó con millones de votantes probables, quizá la oposición del PRI a cualquier cosa que proponga el PAN no es tan descabellada. El juego de bloquear cualquier iniciativa que pueda rendir frutos políticos o económicos al PAN parece estar funcionando.

Pero, si fuera del tricolor cuatro hechos me tendrían inquieto: primero, el nivel de aprobación del Presidente es alto, alrededor del 58% de los encuestados aprueban de él; segundo, lo que más importa a los encuestados es la situación económica del País. Si el PAN logra convencer a los votantes que esto es culpa del PRI, el voto en contra puede ser enorme. Tercero, en general, todos los políticos están desacreditados, pero los del PRI, más que el resto. Cuarto, AMLO no se ha retirado de la política. Quizá después de todo, jugarse todo obstruyendo la modernización del País para fastidiar al PAN sí sea irracional.

Roberto Newell G. es Economista y Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.