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Bilimbiques

Algunos periodistas que admiro mucho, entre ellos Sergio Sarmiento en Reforma y Carlos Puig en Milenio, han denunciado el desastre de la tarjeta IAVE y el cobro en casetas de cuota en carreteras operadas por CAPUFE. En todo, tienen razón: los cambios parecen orientados a confundir al usuario, el servicio al cliente del nuevo IAVE es bastante malo, y es muy doloroso darte cuenta que las instituciones en tu país tienen una brecha de desempeño tan grande.
Sin embargo, hay un ángulo que no he oído mucho. El hecho de que los tags y dispositivos de prepago y post-pago de peajes son sistemas de pago. Ya era medio una Babel: unas carreteras no aceptaban IAVE sino Pase Urbano, o Televía. Más aún: mi buen amigo el Dr. Enrique Cárdenas, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, platicaba el otro día que IAVE y Pase Urbano parecen bloquearse mutuamente. Él lo resolvió poniendo una placa de estaño entre su tag y el parabrisas cuando quiere que entre uno y no el otro.

Este caso se parece enormemente a lo que ocurría en el México de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX con los billetes y monedas. Primero, los bancos privados eran los que podían emitir dinero. Después, en la Revolución, los distintos gobiernos revolucionarios eran los que emitían dinero, y forzaban a la población a usarlo. Era riesgoso mantener saldos de dinero carrancista, porque de repente llegaban los villistas y ese dinero ya no servía para nada. Eran dinero de juego de mesa, simples bilimbiques. Un monopolio estatal, el de Banco de México, cambió eso para bien.

Yo tengo como 500 pesos en mi IAVE vieja. Sí sirve para los segundos pisos del DF, y para el estacionamiento de algunas plazas comerciales de la ciudad, aunque yo había puesto ese saldo ahí para ir a Puebla de vez en vez. Ahora tengo que activar una nueva IAVE. Traté de hacerlo en la caseta de cobro de Ixtapaluca, camino a Puebla, y no pude. No traía IFE ni pasaporte. Ese día solamente saqué mi licencia, dado que simplemente iba a manejar, no iba a cruzar las fronteras nacionales, ni a emitir sufragio. Pero para la señorita de Telepeaje Dinámico, el DF no es autoridad. Mi licencia no sirve para ese trámite.

El relajo no para ahí. ¿Ustedes se imaginan el infierno de ser administrador de una plaza en CAPUFE ante este cambio regulatorio? Si ayer tenías que hacerte cargo de “x” cantidad de efectivo, de la noche a la mañana tuviste que hacerte cargo de “x” multiplicado por 10 ó 20. Hay filas en las casetas mucho más largas que lo que la gente estaba acostumbrada, incluso llegando a zonas de curva, según me relatan los que circulan la México-Cuernavaca. Nos ha salido barato el desmadre, porque nadie se ha embarrado con la fila inusualmente larga.

Dice un amigo en Twitter que debe haber un infierno especial para aquellos que diseñan trámites. Estoy completamente de acuerdo. A lo mejor en este escabroso tema se trataba de quitarle el negocio a un monopolista privado, pero el monopolio del Estado no nos está ayudando enormemente. Dado que los sistemas de pago son responsabilidad de la CNBV, SHCP y Banco de México, ojalá esas instituciones, que son a todas luces más profesionales que CAPUFE, salgan en auxilio del ciudadano. Realmente ni el tiempo ni los recursos de las personas parecen importarle a SCT y CAPUFE. Para un gobierno que quiere impulsar la productividad, esto no pinta bien en el currículum.

Publicado por Capital de México
12-08-2014