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Calificación en Economía: cero

El debate de la semana pasada entre la candidata Demócrata y el demagogo Republicano fue decepcionante. Es cierto, la señora Clinton ganó el debate, y eso es mucho mejor para México y el mundo que si Trump hubiera sido el ganador, pero el manejo de temas económicos de la señora fue muy pobre, delatando que tiene una deficiente concepción de cómo funciona la economía global y cuáles son los beneficios para EU que derivan de su participación en ella.

El primer segmento del debate fue sobre temas económicos. Esperaba que la candidata obtuviera un buen resultado en esta sección, puesto que se prestaba para diferenciar su propuesta de la del demagogo. Lamentablemente, Clinton no supo aprovechar la oportunidad. En vez de presentar argumentos y hechos que configuraran una propuesta viable y mostraran la inviabilidad e insostenibilidad del populismo del demagogo, la señora cedió la iniciativa a Trump, permitiendo que éste estableciera los términos del debate; Clinton estuvo a la defensiva durante la mayor parte del segmento.

La primera pregunta que planteó el moderador se prestaba para que Clinton pudiera diferenciarse del demagogo. Preguntó sobre creación de empleos y la relación de lo anterior con la distribución de ingresos. En vez de discutir la recuperación de la economía americana después de la crisis y de comentar los logros que ha tenido el Gobierno de Obama generando empleos y crecimiento económico, cortando de tajo con la tesis de Trump que la economía americana está en crisis, la señora balbuceó generalidades que abrieron la puerta para que Trump volviera a la cargada con la tesis que reiteradamente ha planteado en el sentido que la economía de EU está en crisis y que esto se debe, sobre todo, al TLCAN. El demagogo argumentó que el TLCAN causó que las principales empresas industriales de EU se reubicaran en México, causando la pérdida de millones de empleos en EU.

En vez de defender el TLCAN (y de paso, el legado económico de su marido) con hechos, ejemplos y razones, Clinton le dio la razón a Trump, arguyendo que en el futuro EU debe asegurar que cualquier acuerdo comercial en que participe cumpla tres condiciones: "debe crear empleos (en EU); debe generar ingresos adicionales para los americanos y debe mejorar la seguridad de EU." En vez de destacar el efecto benéfico del comercio internacional sobre el bienestar de los consumidores y la competitividad de las cadenas de producción de EU, Clinton se sumó a las filas de los que creen que con medidas comerciales proteccionistas la economía americana iría mejor.

Era ampliamente conocido el hecho que Trump es un burro en economía; lo sorprendente y decepcionante fue confirmar que la señora Clinton tampoco aprendió economía en la universidad. Bueno, por lo menos no está loca, y parece saber pedir y tomar consejos de expertos calificados en diversos temas; ojalá que el tema comercial sea uno de ellos.

Las clases políticas de muchos países, incluyendo las de países que tradicionalmente habían sido defensores de la apertura comercial y liberalización de los flujos de inversión, como EU y Reino Unido, están contagiados de una enfermedad peligrosa y destructiva: cogitatus economicus estupidus, o sea: ideas económicas estúpidas.

Esta epidemia está afectando a políticos en todo el mundo: en Venezuela, Chávez y Maduro dilapidaron los recursos petroleros de ese país y detonaron una hiper-inflación que ha destruido la economía de ese país; en Argentina, los Kirchner destruyeron los equilibrios fiscales de la economía persiguiendo programas de gasto insostenibles; en Brasil, políticas comerciales proteccionistas debilitaron la competitividad de los sectores externos de ese país; en Grecia, una sucesión de gobiernos instrumentó políticas de gasto insostenibles que destrozaron la economía; en Reino Unido una apuesta política histriónica condujo al Brexit; en México tenemos a AMLO, quién si algún día llega al poder seguramente instrumentará medidas tan cuestionables como las de Chávez, y ahora en EU, las malas ideas económicas han contagiado a los principales candidatos para la Presidencia.

Parece que estamos llegando al fin de la era moderna de globalización, misma que sacó a cientos de millones de personas de la pobreza. Es lamentable y temible el hecho que ninguno de los candidatos para ocupar el cargo político más importante del mundo entienda la importancia de defender el comercio internacional, la globalización y los beneficios derivados de los acuerdos comerciales en que participa EU. Estamos entrando en una era de ideas económicas estúpidas.

Publicado por Reforma
06-10-2016