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Cambios deseables vs. indispensables

No conozco a nadie que no esté dispuesto a reconocer que lo indispensable debe tener prelación sobre lo deseable. El problema no está ahí, sino en saber distinguir entre una situación y la otra.

La disputa entre las diversas facciones del PAN respecto al Pacto por México ilustra lo anterior perfectamente. Las dos facciones que están en conflicto tienen percepciones diferentes sobre si dar prelación a mantener una distancia sana del PRI (y de la coalición que se formó para promover las iniciativas contenidas en el Pacto por México), o si seguir participando en forma visible y vigorosa en la promoción de los cambios que propone esa agenda. ¿Quién tendrá la razón?

Creo que los que arguyen por guardar mayor distancia del PRI y del Pacto son los que están errando la estrategia. En sus actos se nota que les importan más sus intereses políticos y roles dentro del partido que apoyar los cambios indispensables que se han recogido en el Pacto. Si la rebelión dentro del PAN causa que se colapse el Pacto, los líderes en conflicto habrán cometido un error histórico del cual posiblemente nunca se pueda recuperar el Partido, como se verá en las respuestas que doy a tres preguntas relacionadas con este tema:

 

Primera pregunta: ¿por qué existe el Pacto? ¿Qué beneficios derivan de participar en él?

La razón de ser del Pacto es compartir los costos políticos de instrumentar un conjunto de iniciativas que son útiles para el País pero polémicas y, por ello, difíciles de manejar políticamente sin el apoyo de los tres partidos principales. Hay varios temas políticamente sensibles, pero el caso insignia es la apertura a la inversión privada en el sector petrolero. La historia muestra que cualquier partido que decide promover esta reforma por sí solo se expone a pagar un costo político altísimo derivado de los ataques de los demás partidos. Esto sucedió al PAN en 2008-09 y causó que el Presidente tuviera que diluir y desfigurar su propuesta original de reforma. Lo mismo había sucedido anteriormente al PRI cuando Zedillo promovió reformar el sector eléctrico. La lección que ahí deriva es que hay reformas que son tan polémicas que no pueden ser abordadas por un partido actuando solo.

En suma, el Pacto fue diseñado para compartir riesgos y costos entre los principales actores políticos. Es un vehículo útil para promover cambios que, de otra manera, serían imposibles de realizar.

Segunda pregunta: ¿qué consecuencias tendría para el Pacto que el conflicto dentro del PAN persista o se agrave?

El conflicto dentro del PAN puede causar que se debilite la coalición que respalda el Pacto. El efecto de lo anterior puede ser limitar los alcances de las iniciativas del Pacto y diluir su impacto. Esto fue lo que sucedió al PAN cuando promovió la reforma del sector petrolero en 2008-09. La falta de respaldo del PRI a los cambios más profundos contenidos en ese paquete causó que el Presidente Calderón tuviera que retirar las propuestas más importantes de esa reforma y que el producto resultante fuera tan decepcionante.

Como están las cosas actualmente, ya es notorio el debilitamiento del PAN dentro del Pacto, a pesar de la muestra de fuerza que dio su presidente. La falta de unidad en el partido ha debilitado su influencia y fortalecido a grupos dentro del PRI y PRD que históricamente han estado opuestos al tipo de iniciativas que persigue el Pacto. Esto puede poner en riesgo algunos de los temas torales de la reforma energética (v.gr. participación de inversionistas privados en proyectos de exploración y producción de petróleo).

La turbulencia al interior del PAN también puede contagiar a grupos inconformes en el PRI y PRD, elevando los costos de las reformas y debilitando uno de los principales beneficios del Pacto.

En suma, el conflicto dentro del PAN pone en riesgo la viabilidad e impacto del Pacto.

Tercera pregunta: ¿qué consecuencias tendría para el PAN que sus líderes no logren resolver sus diferencias y debiliten la viabilidad política de la reforma petrolera y de otras partes del Pacto aún por instrumentar?

En mi opinión, las consecuencias para el Partido serían graves, por dos razones. Primero, porque causarán que se deteriore la imagen del PAN como un partido responsable, moderado e históricamente alineado con la modernización del País. Y segundo, porque dañará (quizá para siempre) la relación que guarda con grupos empresariales (que en su mayoría apoyan la agenda económica del Pacto) y con votantes independientes que históricamente han respaldado al PAN.

Por todo lo anterior, es de esperarse que las dos facciones del PAN reflexionen hasta dónde están dispuestos a que llegue su conflicto. El pleito que traen sus líderes puede tener costos muy altos para ellos, para su partido y para el País.

 

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.