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Chicontepec

El principal resultado de la reforma 2008 al sector energético fue definir el proceso de interacción entre varios entes del gobierno federal (PEMEX, Comisión Nacional de Hidrocarburos, Secretaría de Energía y Secretaría de Hacienda) para definir qué campos explorar y a qué ritmos extraer el petróleo. Las decisiones que derivan de este proceso son clave. La Ley que norma su actuación establece que el propósito del proceso es maximizar el valor presente de la renta petrolera. Se les pide que las decisiones maximicen el bienestar de los propietarios del petróleo, o sea, nuestro bienestar.

Históricamente, las decisiones de inversión, exploración, producción y extracción se guiaban por una combinación de necesidades de corto plazo (ingresos para el erario federal) e intereses de largo plazo relacionados con el valor de la renta petrolera. Si la situación fiscal era apremiante, se forzaba la producción de petróleo aunque ello acelerara la declinación de los pozos por la pérdida de presión al extraer el fluido a ritmos altos. Muchos analistas del sector petrolero atribuyen la declinación prematura de Cantarell a decisiones tomadas bajo presión porque no han existido los acuerdos políticos requeridos para una reforma fiscal.

El cambio de función objetivo que se introdujo con la Ley de 2008, es un cambio sumamente significativo cuyas consecuencias económicas de largo plazo son enormes (estamos hablando de cientos de miles de millones de dólares de valor incremental a la renta petrolera).

Es en ese contexto que se deben evaluar las decisiones que dentro de poco tomará el Consejo de PEMEX respecto del ritmo de perforación y producción en Chicontepec, que es donde se localizan más del 37% de las reservas probadas.

Nos hemos acostumbrado a pensar que todo el petróleo proviene de súper-pozos como el de Cantarell. Pero lo cierto es que como esos nunca ha habido muchos y quizá no haya más. Las reservas probadas de Chicontepec son enormes, pero muy difíciles de aprovechar. Esto se debe a que el petróleo se encuentra distribuido en miles de pequeños yacimientos aislados con baja presión.

Para hacer producir estas reservas se tendrán que perforar miles de pozos y como la gran mayoría de los depósitos son pequeños y operan con baja
presión, las tasas de recuperación resultantes serán bajas. A saber, las condiciones de Cantarell permitían recuperar más de la mitad del petróleo disponible; en Chicontepec tenemos que contentarnos con tasas de recuperación significativamente más bajas. Las condiciones intrínsecas de Chicontepec apuntan a que cada barril aportará una renta petrolera mucho más baja que Cantarell. En IMCO hemos estimado que a pesar de que el plan de inversión para Chicontepec es casi igual al proyectado para la Sonda de Campeche, el valor de la renta resultante será de solo la décima parte. Se nos acabó el petróleo de fácil extracción y alta renta petrolera; en Chicontepec el rendimiento económico de cada pozo es y será mucho menor y más vulnerable a las decisiones de inversión y producción que se tomen. En Chicontepec los errores de cálculo y operación se notarán inmediatamente en los resultados. Cantarell era tan noble que perdonaba todo; Chicontepec es todo lo contrario.

Chicontepec todavía está en las etapas iniciales de su vida productiva. La producción arrancó bien en 2002, pero desde entonces los resultados de producción se han venido rezagando frente a las metas proyectadas de producción. Durante los últimos dos años la producción ha andado alrededor de la tercera parte de lo proyectado. Por ello, los costos de inversión y operación por barril han sido mucho más altos de lo esperado y la renta económica del proyecto se ha desplomado. La CNH proyecta que como van las cosas, Chicontepec no generará flujos positivos sino hasta 2015, y para ello, PEMEX debe revertir los malos resultados que ha tenido en producción.

Esto último dependerá de que PEMEX logre apropiarse de la tecnología de producción adecuada para yacimientos como los de Chicontepec. Cuando las reservas de cada yacimiento son tan pequeñas y la presión tan baja, es crítico que se haya hecho un excelente trabajo previo de exploración geológica. Pequeñas fallas en esta tarea implican tasas de recuperación demasiado bajas para que los pozos den buenos rendimientos. Actualmente, los únicos ganadores en Chicontepec son los sub-contratistas que perforan el lugar. Esto tiene que cambiar. Corresponde al nuevo gobierno institucional de PEMEX asegurar que se están dando los pasos para revertir los resultados alcanzados, o plantear una nueva estrategia de inversión que preserve y maximice la renta petrolera.

Los dueños de PEMEX esperamos resultados a la brevedad.

Roberto Newell G. es Economista y Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.