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Como te ven, te tratan

Mi madre se apoyaba en dichos tradicionales para transmitir conceptos que le parecían importantes.  Uno que oí muchas veces cuando era chico fue- hijo, cuida como te vistes, porque como te ven, te tratan-.  Tuvieron que pasar muchos años para que me cayera este veinte.  Todavía ocasionalmente mi esposa pide que me cambie alguna prenda porque no combina bien, o porque está manchada o maltratada.

Durante muchos años pensé que era frívolo preocuparse de la imagen que uno proyecta.  Pero, la experiencia me ha enseñado que las percepciones cuentan.  Si uno luce mal, el trato que recibe es de segunda.

Esto también aplica a los países.  La percepción que se tiene de México en el extranjero es terrible:

•En un índice de países que produce una empresa especializada en branding, México ocupa el lugar 196 de 200 países.  Estamos abajo de decenas de países por los cuales no daría uno un cacahuate.  La razón: México está asociado en medios internacionales con temas negativos como son violencia y corrupción.
•En 2010, el 84 % de los artículos que aparecieron en el New York Times eran sobre crimen organizado, corrupción y problemas fronterizos del tipo que irritan a nuestros vecinos, como los indocumentados.  En contraste, en 1993-94, más del 80% de los artículos eran sobre economía y política.
•El foco de Wall Street Journal también cambió.  Durante los últimos tres años, dedicó cerca del 50 % de sus columnas a temas que intrínsecamente son dañinos a la reputación del País.  Antes alrededor del 20 % de sus artículos tenían que ver con estos temas.

Esta situación no es el resultado de un complot extranjero para hacer que México luzca mal, lo mismo sucede en México.  Durante los días del 12 de abril al 11 de mayo de este año, 57 % de los encabezados de la primera plana de Reforma fueron sobre crimen y corrupción.  La obsesión con los temas de seguridad se desbordo de México al exterior.

La reputación negativa del País tiene consecuencias directas e indirectas.  Por ejemplo, en 2009, los ingresos de turismo proveniente del exterior se cayeron casi 15 %.  Esta caída se debió a la situación económica internacional y a la epidemia de influenza porcina,  pero no cabe duda que también influyeran los reportajes de violencia y la percepción de que el crimen ha rebasado a las autoridades locales y federales.  A la larga, la mala imagen del País también afectará a la inversión extranjera y al comercio. 
Más grave aún es que esta mala imagen está afectando otras cuestiones clave, como son el valor que le damos a la democracia, la convicción de que el país va por el camino correcto, la disposición de nuestros hijos para hacer su vida en México y muchas otras cuestiones.

Si evalúa uno la situación actual del País con la cabeza fría, resulta que las cosas no andan   tan mal como se piensa.  Por ejemplo, en casi todo, excepto crecimiento económico, México tiene mejor desempeño que los BRIC.  Y si la comparación se hace contra nuestra propia historia, resulta que en la gran mayoría de los temas importantes también estamos mejor.  El colmo es que hasta en el caso de la violencia hemos mejorado.  El problema de seguridad fue más grave en los noventas, sobre todo poco después de la reforma que se hizo al Artículo 27, que causó que se desataran enfrentamientos en zonas rurales relacionados con la propiedad de terrenos afectados por la nueva reglamentación agraria. 

Con lo anterior no quiero decir que el País no tiene problemas.  Las tareas que se deben realizar son enormes y tomarán muchos años en realizar.  Pero aun cuando súbitamente resolviéramos los problemas del País, tardaríamos muchos años en recuperar el daño que se ha hecho a la reputación internacional de México.  Por ello, urge actuar en este frente.

Motivos nos sobran:

•El valor presente de recuperar- no superar- la trayectoria de los ingresos de turismo es de alrededor de 300 millones de dólares.
•Causar un aumento permanente de la inversión extranjera directa de 10 %, vale 2.5% del PIB a valor presente.

Pero, más importante aún, si algún día deseamos negociar temas espinosos con países como Estados Unidos o Francia será indispensable contar con una reputación internacional que respalde nuestros argumentos.  Hoy no la tenemos.

Roberto Newell G.  es Economista y Vicepresidente del Consejo del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C..  Las opiniones en esta columna son personales.