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Como te ven te tratan

Un viaje por carretera a Zacatecas me permitió confirmar que hay mucho que los Presidentes Municipales y Gobernadores pueden hacer para mejorar la funcionalidad y apariencia de las ciudades que gobiernan sin invertir en obras faraónicas de infraestructura.

Viajamos a varias ciudades del Bajío, entre ellas Guanajuato y Zacatecas, donde estuvimos hospedados. Aun sin haber consultado fuentes objetivas, es obvio que Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y Zacatecas (todas ciudades capitales) están relativamente bien gobernadas…

¿En qué me baso? En cosas sencillas que se notan a simple vista, como son: la limpieza y estado de sus calles, la ausencia de grafitis en las paredes, en el hecho que por las noches las calles de sus centros históricos están iluminadas y que por ellas tranquilamente deambulan decenas de personas -familias, parejas, grupos de amigos y personas que van o vienen de sus ocupaciones. En los centros históricos de estas ciudades, los cables eléctricos ya no están colgados de las fachadas de los edificios o en horribles telarañas colgadas de los postes de luz. Las casas están pintadas en colores pastel que van muy bien con los edificios coloniales; los letreros que anuncian los negocios son discretos y están pintados en un estilo uniforme que no lesiona el aspecto de las zonas históricas. En las calles no hay comerciantes ambulantes y las aceras sirven para que caminen los peatones, no para que se estacionen autos.

Zacatecas y Guanajuato causan particularmente buena impresión. En estas ciudades, los gobiernos locales de la mano con sus respectivos gobiernos estatales han realizado campañas para restaurar el aspecto de sus centros históricos. Los resultados se notan: los centros coloniales lucen en buen estado y la infraestructura histórica funciona como un imán que atrae turistas y crea espacios ideales para actividades recreativas y culturales. En esas ciudades se puede caminar por todo el centro colonial explorando sitios históricos y conociendo edificios e iglesias que en algunos casos tienen más de cuatro siglos de existencia.

En las calles se respira bienestar civil y prosperidad. Las personas que transitan por las calles están bien vestidas y alimentadas; los negocios y comercios están llenos de clientes y comensales, vaya, hasta los policías lucen un aspecto más gallardo y elegante de lo normal.

Ninguna de las ciudades que visitamos es un Edén. En Zacatecas se veían muchos policías federales, pero su presencia no parecía afectar el estado de ánimo y humor de los habitantes. En Guanajuato y Zacatecas, los centros históricos no son lo único que luce renovado y limpio. Hasta las colonias populares se ven mejor cuidadas que en la mayoría de las ciudades del centro del País. Es como si el buen aspecto de las zonas históricas de estas ciudades fuera contagioso. Todo Guanajuato luce un aspecto agradable, y lo mismo sucede en Zacatecas. Las zonas feas de estas ciudades son bastante menos feas que las zonas urbanas pobres de ciudades como Cuernavaca, Iguala, Cuautla y Chilpancingo. Dudo mucho que esto sea totalmente atribuible a diferencias en el nivel de ingresos de los habitantes. Tampoco creo que se deba a que cuenten con más recursos para invertir en infraestructura urbana. Lo que se percibe es que los habitantes y gobiernos de estas ciudades cuidan más el aspecto de sus zonas urbanas y la calidad de vida de los habitantes.

Presiento que la cultura cívica de las ciudades del Bajío es superior a la de las ciudades de Morelos y Guerrero arriba citadas. Dudo mucho que esto se deba a que son más ricas o afortunadas. Tampoco parece ser función de la filiación política de los gobiernos locales. El mejor desempeño de estas ciudades parece derivar de un conjunto de condiciones difíciles de medir objetivamente, pero que tienen un gran impacto sobre la calidad de vida de las personas que viven en estas ciudades.

Mi mamá decía que como te ven te tratan. Guanajuato y Zacatecas lucen elegantes y bien cuidadas. El esmero que han puesto las autoridades en restaurar sus centros históricos está pagando dividendos muy significativos que se traducen en una mayor calidad de vida y que crea condiciones que la mayoría de las ciudades del País no han replicado.

Guanajuato y Zacatecas gozan de activos históricos incomparables, pero muchas otras ciudades (v.gr. Cuernavaca, Iguala, Tlaxcala, Huejotzingo, Atlixco, Pachuca y la misma Ciudad de México) podrían hacer un mayor esfuerzo por restaurar sus centros históricos y recuperar un aspecto que dignifique y enorgullezca a sus habitantes. Las inversiones requeridas son modestas cuando se comparan a las grandes obras de infraestructura. Valdría la pena sacarle punta al lápiz y calcular los beneficios que pueden derivar de este tipo de proyecto.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales