Artículo

Competencia

"La regulación antimonopolios no se trata de proteger a unos negocios contra otros. Se trata de proteger a la competencia en sí misma, en beneficio de la sociedad". - Al Franken.

Recientemente, el presidente dijo que la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), no es indispensable para el país. El sofista griego Protágoras dijo que "el hombre es la medida de todas las cosas". Nuestro primer mandatario, con base en la autoridad que le da su investidura, piensa que él, su conocimiento, y sus creencias son la medida de todo lo importante.

La Cofece es la autoridad que corrige las concentraciones de mercado. Busca que las empresas de un sector no se unan para aumentar los precios, vender menos, dividir arbitrariamente el territorio, o cualquier otro acuerdo que les permita tener utilidades indebidas, a costa de los consumidores.

La competencia económica genera recursos para la inversión de familias y empresas. Cuando estos sectores pueden ahorrar e invertir, más personas poseen capital. Si el mercado laboral se complica momentáneamente (como ocurre ahora), la gente puede tener un ingreso a partir de sus activos de capital.

Si no hay competencia, no hay pequeñas inversiones. Los únicos que pueden ahorrar y multiplicar su capital, son las empresas monopólicas (un solo vendedor), oligopólicas (pocos vendedores), y sus dueños.

El presidente ha dicho que las leyes de la reforma eléctrica estaban diseñadas para llevar a la quiebra a la CFE. Los negocios en red, como la electricidad, son mercados susceptibles de convertirse monopolios. Hay barreras a la entrada de nuevos participantes por la regulación y porque los costos de construir una red nacional son muy grandes, y muy pocos inversionistas pueden reunir el capital necesario.

En algunas áreas de la industria eléctrica es más fácil que haya competencia. La generación es un ejemplo claro. Las reglas tienen que favorecer que muchas empresas, con distintas tecnologías, compitan por el uso de la red. La empresa eficiente que puede entregar el kilowatt-hora más barato al consumidor, gana. Su mercado crece y más gente quiere invertir en ella.

Si todos gastamos un poco menos en la cuenta de luz, telefonía, televisión por cable, gas, servicios de internet, nos queda más dinero para ahorrar y consumir. En México, la proporción de lo que se consume es enorme. En algunos momentos, puede ser hasta el 95% de los recursos de los hogares. Esto ocurre porque tenemos mercados bursátiles incomprensibles, pequeños, poco concurridos, y poco amigables con las inversiones pequeñas.

En México hemos creado mercados que no favorecen la competencia. Por eso, la mayoría de las inversiones de las familias son en empresas pequeñas, improductivas, con tecnologías atrasadas, que no salen del ámbito familiar y local. Nuestra productividad es baja. Como consecuencia, el país no crece. Por todo ello es importante tener una Cofece.

Hace muchos años, algunos asesores de la Sagarpa insistían en que se tenía que reducir el número de intermediarios que vendían los productos del campo, porque los comercializadores pagaban bajos precios a los productores y cobraban altos precios a los consumidores. La lógica de estos asesores es que las empresas del campo tendrían que llegar directamente a las grandes cadenas de consumo.

Los mercados funcionan exactamente al revés. Un mercado como la comercialización agrícola al mayoreo necesita más participantes. Necesita más competencia, de manera que los intermediarios no castiguen a productores y consumidores, cubran el costo de transporte y organización, y haya ganancias razonables. El intermediario también aporta valor: ayuda al productor a entender qué se puede vender, a qué precios, en qué calidades, y al comprador qué hay, dónde puede conseguirse, en qué cantidades, con qué confiabilidad.

El presidente ha dicho que las empresas tienen que tener una utilidad razonable. Ese margen lo tiene que determinar el mercado. Si un sector es muy rentable, y no hay barreras a la competencia, van a llegar más empresas que intentarán llevarse una tajada de esas utilidades. Eso bajará los precios, aumentará la calidad y generará innovaciones. Si tienes a una sola empresa en un mercado y a un solo individuo desde el Gobierno que decide cuáles deberían ser los precios y las utilidades, nos regresamos a un mundo fracasado que se derrumbó con el muro de Berlín en 1989.

Este 17 de junio, el IMCO presenta su informe de 2020 sobre la competitividad de los estados. La competencia de ideas sobre políticas públicas también importa. Es tiempo de que los gobernadores jueguen un papel más importante en la organización del país. Toda la información en @IMCOmx .

Publicado por El Financiero
03-06-2020