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Consejos, no dinero

Es importante tener cuidado con los criterios prudenciales de asignación de crédito a las PYMES. Si con la reforma financiera, se nos desborda el crédito desde el sector público, o el crédito con garantía pública, para el sector PYME, es posible revivir situaciones indeseables para la cartera de los bancos e intermediarios financieros mexicanos.

¿Por qué es difícil financiar PYMES en México? La actividad empresarial en ese segmento es rudimentaria. Es imposible saber si el empresario está obteniendo una utilidad legítima, o le está poniendo un ojo morado al fisco introduciendo gastos personales a la contabilidad del negocio. Dado que la legislación laboral le da prelación a los trabajadores en caso de quiebra, no hay activos que garanticen los créditos. Las artimañas para interponer acreedores ficticios que desplacen a los intermediarios bancarios en caso de quiebra, son un desincentivo para los intermediarios financieros. Finalmente, dado que las quiebras en México también son un pastel imposible (hasta para empresas grandes; basta ver algunos casos recientes, como Mexicana de Aviación), no es extraño que la banca rara vez sea exitosa financiando ese renglón de actividad.

Sobre esto, la recomendación puntual que hemos hecho en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) es que a las PYMES hay que profesionalizarlas y capitalizarlas antes que endeudarlas. Esto no implica que tengamos que regalarles recursos, como lo hizo históricamente el fondo PYME de la Secretaría de Economía, o como lo hace el INADEM hoy. Lo que tiene que ocurrir es que tenemos que allegarle socios a las PYMES, y convencer a los empresarios PYME que acepten socios privados en sus empresas.

Esta propuesta implica un rol distinto para el INADEM y la banca de desarrollo involucrada en el sector. Implica que el gobierno ayude a las PYMES a resolver sus problemas de gobierno corporativo, transparencia en la operación, profesionalización, y que de ahí les ayude a salir al mercado con sus acciones, por mecanismos bursátiles o extra-bursátiles. Implica que se remuevan los obstáculos al crecimiento de estas empresas que las condenan a un eterno enanismo. Implica movilizar el ahorro privado de México, que hoy está atrapado en sectores que ya no están agregando mucho valor, y destinarlo a opciones mucho más agresivas en términos de riesgo y rendimiento, mediante su inversión en el sector PYME.

El gobierno podría otorgar una calificación a los instrumentos de capital que las PYMES lancen al mercado. En aquellos casos en que la banca de desarrollo haya monitoreado la profesionalización de la PYME, debería emitir un warrant sobre el papel emitido, que sirva como señal de información al público sobre la calidad de esas acciones.

Los países exitosos en crear sistemas empresariales sanos y resistentes a las crisis, lo han hecho a través de acciones, no de deuda. El desarrollo de intermediarios financieros y emporios marítimos comerciales en la Holanda de finales del Siglo XVIII o la revolución industrial inglesa del Siglo XIX no hubieran existido si no se hubiera inventado el equity. Los franceses, portugueses o españoles, imperios construidos con base en deuda, no fueron tan exitosos como los primeros.

Publicado por Capital de México
14-01-2014