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Corrupción y competitividad

La corrupción es el principal obstáculo a la competitividad económica de nuestro país. En menos de un mes tanto el Banco de México como el World Economic Forum, en dos estudios separados, llegaron a la conclusión que se resume en la frase que abre este artículo. ¿Cuáles son las principales consecuencias económicas de vivir y hacer negocios en un país corrupto?

Los profesores Liu, de la Universidad de Hong Kong, y Miskell, de la Universidad de Indiana (Public Administration Review, Vol. 74), adelantan dos conclusiones interesantes: las prácticas de corrupción probablemente aumentan el gasto público y distorsionan las prioridades presupuestales del gobierno. Las decisiones de inversión no están basadas en lograr el mayor beneficio social o incrementar la rentabilidad de las inversiones, sino en elevar la posibilidad de extracción de rentas. De acuerdo al estudio, en Estados Unidos, los gobiernos con más denuncias de corrupción tienden a gastar más dinero público en proyectos de construcción y carreteras. Estas grandes obras de infraestructura son más difíciles de vigilar y brindan mayores oportunidades para el chanchullo.

Otro investigador, Shang-Jin Wei, encuentra que en varios países la corrupción se ha convertido en un obstáculo importante para fomentar el intercambio comercial y atraer inversión extranjera. En mayo pasado, Petco y PetSmart, dos de las tiendas de mascotas más grandes de EU, anunciaron que cancelarían la compra de premios para perro fabricados en China. Hay indicios de que ciertos alimentos elaborados en este país podían estar provocando enfermedades graves a los animales. Las fábricas en China han demostrado tener débil supervisión gubernamental sobre los ingredientes de comida canina. Por esta debilidad en la inspección de alimentos para perros, probablemente asociada a la corrupción, este sector de la economía China ha perdido a uno de sus mejores clientes en el mundo.

La Ley de Prácticas Corruptas de Estados Unidos (Foreign Corrupt Practices Act) es una norma de aplicación extraterritorial que permite sancionar a cualquier empresa que cotiza en mercados de valores de ese país y comete actos indebidos en cualquier parte del mundo. La norma y el riesgo real de sanción han transformado la cultura de responsabilidad corporativa de muchas de las empresas más grandes de EU. La efectiva aplicación de esta legislación ha crecido de forma exponencial en la última década. En el año 2003, el Departamento de Justicia de EU presentó una sola acusación internacional por corrupción. Diez años después, en 2013, se abrieron 22 investigaciones distintas. De acuerdo con datos de la organización Trace International, la persecución de prácticas globales de soborno, en países distintos a EU, creció 71% entre 2012 y 2013. Gran Bretaña y Alemania están empezando a endurecer sus políticas extraterritoriales contra la corrupción. Si esta tendencia continúa, los países corruptos cada vez tendrán más problemas para hacer negocios con empresas afincadas en las economías más grandes del mundo. El reporte anual de Trace señala que las industrias extractivas, minería y petróleo, son el sector con más casos registrados de corrupción internacional entre 1977 y 2013.

Un empresario brasileño afincado en México me decía esta semana: el problema de la corrupción es que pervierte el modelo de negocios de una compañía, ya que el éxito no depende de la innovación, la eficiencia o la disposición a asumir riesgos, sino a los contactos directos con las autoridades correctas.

Las reformas de los últimos 20 meses nos presentan cambios, que hasta hace poco eran muy difíciles de imaginar. Disminuir la impunidad, el mayor incentivo institucional de la corrupción, implicaría potenciar el éxito económico de las demás reformas.

Publicado por Reforma 
07-09-2014