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¿Cuál es la verdad?

Ya se abrió el debate sobre la reforma petrolera e inmediatamente empezaron a oírse cualquier número de comentarios demagógicos y falsos. Esto es lamentable, puesto que lo que conviene a los ciudadanos es escuchar un debate objetivo y sensato sobre qué les conviene a ellos, a sus hijos y al País.

La decisión que viene es tan importante que sería deseable que todos los participantes estuvieran obligados a basar sus opiniones en datos duros y análisis objetivos. Si bien es cierto que algunas de las decisiones a tomar obligarán a emitir juicios de valor puros (v.gr. si favorecer más a la generación actual de mexicanos que a las futuras), la mayoría de las decisiones que tomarán los legisladores se pueden basar en métodos de evaluación objetivos, basados en hechos verificables.

La mayoría de las decisiones se pueden evaluar con un poquito de esfuerzo analítico, rastreando datos y analizando documentos. Un ejemplo de lo anterior es el tema de la supuesta privatización de Pemex. Este es un hecho fácil de verificar, puesto que todo lo que se requiere es revisar las diversas propuestas de reforma para ver si alguna de ellas propone tal idea, directa o indirectamente.

Para la tranquilidad de los que estén inquietos al respecto, la evidencia disponible hasta la fecha revela que los que arguyen que la reforma es una privatización disfrazada están equivocados. Ningún partido, ni siquiera el PAN y menos el PRI o el PRD, está proponiendo privatizar a Pemex. Parecería que los que creen que la reforma petrolera es un plan oscuro para privatizar a Pemex están mintiendo. Esto quizá se deba a cualquiera de dos razones: puede que estén delirando (y en su delirio llegaron a conclusiones equivocadas), o puede que lo que realmente buscan es sembrar dudas y crear una polémica para frustrar la reforma y lograr otros fines políticos y económicos. Como esta cuestión hay muchas otras que se pueden y deben examinar objetivamente.

El que acaba de iniciar promete ser uno de los debates más importantes de la historia reciente del País. Sólo dos decisiones, las dos relacionadas con la apertura de la economía del País al comercio y la inversión extranjera, tuvieron un impacto comparable. En su momento, cada una de estas decisiones implicó al Gobierno en turno asumir enormes costos políticos y económicos, pero eran otros tiempos. Los gobiernos que las tomaron contaban con la fuerza política y la autoridad de facto requerida para instrumentar esos cambios.

La situación política actual es mucho más compleja que la de entonces. El sistema político es mucho más plural y hay jugadores en el entorno político dispuestos a asumir posiciones radicales, aun cuando estas estén basadas en información incompleta o interpretaciones falsas de la realidad. La única manera de combatir el dogmatismo ideológico y político de estos grupos es con hechos verificables y análisis objetivos que sirvan para la toma de decisión racional.

Por ello, dedicaré las siguientes seis columnas a explorar temas relacionados con la situación del sector petrolero de México. Usaré un método que descansa en hechos verificables y análisis objetivo y transparente. Lo que pretendo con ello es ayudar a los ciudadanos de a pie a llegar a sus propias conclusiones sobre la conveniencia de la reforma petrolera. Los temas que analizaré son los siguientes:

1. ¿Qué probabilidad hay de encontrar yacimientos nuevos de petróleo "fácil" dentro de los límites territoriales del País?

2. ¿Posee Pemex las capacidades técnicas y operativas requeridas para maximizar el valor presente de la renta petrolera en aguas profundas y en lutitas? ¿Qué sucederá al bienestar de los mexicanos si esas rentas no se materializan?

3. ¿Hay mecanismos fiscales que permitan al Estado mexicano capturar el valor de las rentas petroleras sin participar directamente en la producción?

4. ¿Conviene al País establecer un fondo patrimonial para invertir las rentas en proyectos que aporten beneficios intergeneracionales? ¿Qué usos se deben/pueden dar a tales recursos?

5. ¿Conviene abrir la refinación y distribución de petróleo y gas a la competencia?

6. ¿Está Pemex preparado para enfrentar competencia en producción de petróleo y gas y refinación y distribución de petrolíferos? ¿Qué cambios se deben introducir para fortalecer la competitividad de Pemex?

Cada una de estas notas permitirá examinar dimensiones claves de la reforma petrolera y entender qué es lo que está en juego para el País.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.