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De bote pronto

Me encanta el tenis. Lo he jugado mal, pero con entusiasmo, durante más de 40 años. En el tenis, cuando uno se sube a la red siguiendo un tiro flojo, la probabilidad es muy alta que el contrario regrese la bola a los pies de uno. Cuando eso sucede no queda otra opción más que tratar de machucar la bola de bote pronto. El tiro de bote pronto es difícil de ejecutar con precisión y fuerza; es un tiro defensivo al que se recurre cuando no hay otra alternativa.
En estos días, el Gobierno federal ha estado jugando de bote pronto, como veremos a continuación.

La situación de Pemex y SHCP, de por si complicada, se complicó aún más cuando Moody's decidió bajar la calificación crediticia de la petrolera y advirtió al Gobierno que dentro de poco probablemente reduciría la calificación de la deuda soberana. Las perspectivas de la petrolera y de los ingresos del Gobierno empeoraron (aún más) cuando concluyó la junta de Doha sin que los países del cártel petrolero pudieran acordar recortes a la producción de petróleo. Con ello, se despejó cualquier duda que todavía pudiera haber sobre un posible repunte del precio del petróleo. La jugada de bote pronto del Gobierno fue usar los excedentes del Banco de México para recapitalizar y estabilizar las finanzas de Pemex, mientras surten efecto medidas más profundas, largamente pospuestas.
Otro ejemplo reciente. En estos días, REFORMA publicó una encuesta que muestra que la aprobación del Presidente ha caído a niveles sin precedente.

Muchas causas explican la baja calificación, pero sobresale la mala reputación del Gobierno y del Presidente por temas de corrupción.
Mientras esto sucedía en México, la Cámara baja del Congreso brasileño resolvió someter a Dilma Rousseff a juicio político. Es incuestionable que la crisis del Gobierno de Rousseff también es multifactorial, pero de lo que no hay duda, es que una de las principales causas son los escándalos de corrupción de Petrobras y la participación de varios aliados de Rousseff en esos hechos. La lección para el Gobierno de México debió haber sido: si ves la barba de tu vecino cortar..., pero el mensaje no llegó al Gobierno de México.

Dado el nivel de desaprobación actual del Presidente, la única opción sensata era responder al reclamo popular contra la corrupción, sumándose a las propuestas ciudadanas que aparecen en la Ley 3de3. En vez, el Gobierno y sus aliados en el Congreso, decidieron subirse a la red, persiguiendo un tiro débil que la oposición golpeó con fuerza, poniendo al gobierno a la defensiva. La jugada de bote pronto que se le ocurrió al gobierno fue armar una estrategia parlamentaria para diluir y bloquear la propuesta independiente, como si con tal estrategia pudiera lavar la mala imagen del PRI, del Gobierno federal y del Presidente.

El Gobierno también se vio obligado a jugar de bote pronto cuando un video circuló en redes sociales en el cual se muestra a dos militares y un policía federal torturando a una mujer para que divulgara información sobre otra persona, presuntamente involucrada en el tráfico de drogas.

La violación de los derechos humanos que aparece en el video es tan grave que su difusión detonó un escándalo que ha dado la vuelta al mundo, poniendo en evidencia que el Estado mexicano ha utilizado métodos ilegales en la guerra contra el crimen organizado.

El video muestra conductas tan escandalosas, que el Presidente, como titular del Ejecutivo Federal, no tenía otra opción más que públicamente repudiar la conducta de las personas involucradas en el caso para subrayar que su gobierno sabe que la tortura es una práctica inaceptable, y que no es ni debe ser una herramienta utilizada por las fuerzas de seguridad del Estado mexicano. Lamentablemente, el Presidente decidió no dar la cara. Depositó esa responsabilidad en el Secretario de la Defensa.

El General Cienfuegos reunió al Ejército para que lo escucharan dictar un discurso sobrio y duro en el cual repudió la conducta de los soldados involucrados y recordó que los militares están obligados a respetar las leyes del País y los derechos y propiedades de las personas.

El General jugó de bote pronto, pero ejecutó su tiro con bastante precisión y profesionalismo. Fue el que mejor libró la crisis.
Pero esto no significa que todo lo que el Gobierno requiere es encontrar jugadores que jueguen bien de bote pronto. Jugando así, no se puede gobernar. Los tiros de bote pronto son maniobras defensivas e improvisadas que a veces salen bien, pero que generalmente sólo posponen la derrota.

Faltan 3 años para que concluya el sexenio.Jugando de bote pronto, el Gobierno federal está condenado a sufrir una derrota histórica.

Publicado por Reforma
22-04-2015