Artículo

De libertades y progreso

De libertades y progreso

A pesar de los últimos doscientos años de avances en libertades individuales y su relación con el progreso, sólo la ciudad de México respeta los derechos individuales de los mexicanos. 

Comenzó la nueva década, y con ello la reflexión de nuestros doscientos años como país independiente. 

Quizá una de las reflexiones más importantes es sobre nuestros cambios culturales y éticos. Durante estos doscientos años hemos logrado respetar el derecho de todas las razas al erradicar la esclavitud y las castas (1813), así como aceptar la libertad de credo en 1860 y reconocer los derechos ciudadanos de las mujeres a finales de los años cuarentas. Inclusive la década pasada creamos los mecanismos jurídicos para promover la igualdad de los mexicanos con capacidades distintas.

Sin embargo, a pesar de estos avances aún nos preocupan y escandalizan los matrimonios homosexuales. En pocas palabras, aún somos una sociedad que no otorga los mismos derechos a todos y una cultura que no premia la libertad individual. Esto es otra razón que explica nuestro lento desarrollo. La evidencia muestra que las sociedades volcadas a la defensa de los derechos humanos son las más ricas y las que mayor potencial de crecimiento tienen.

Por ejemplo, los 25 países más innovadores del mundo, aquellos que basan su crecimiento en la mentefactura, (Global Innovation Index de Boston Consulting Group) son democracias abiertas que respetan los derechos individuales y donde más del 75% de los países permiten el matrimonio del mismo sexo. Por otro lado, de acuerdo a Transparencia Internacional los 25 países menos corruptos del mundo son también democracias liberales (con excepción de Hong Kong, Singapur y Qatar) donde cerca del 70% acepta el matrimonio del mismo sexo.

Aún cuando la mayoría de los mexicanos (59%) no está de acuerdo con estos matrimonios sólo una quinta parte está dispuesta a hacer algo por evitarlo (El país). Es evidente que por las diferencias en educación y acceso a información las generaciones de adultos y jóvenes mexicanos no coincidimos en este principio.  Por ello, aún escuchamos argumentos como el que “la homosexualidad no es natural” para violentar los derechos de estos.

Sin embargo, los jóvenes quienes están más conscientes de los cambios culturales de los países progresistas, apoyan en gran proporción dichas uniones y por ello celebran la labor de los distintos partidos y del gobierno de la Ciudad de México por buscar una cultura ciudadana del siglo 21 que respeta a todos por igual, sin importar credo, raza, genero o preferencia sexual.

Así al permitir los matrimonios y la adopción de niños por parejas homosexuales el DF se ha convertido en la ciudad más abierta y respetuosa de los derechos individuales de los mexicanos. Ojala otros estados trabajen en este sentido para que sus ciudades puedan también competir por el talento de una juventud cada día más liberal.

Rodrigo Gallegos es director de proyectos de IMCO.
Rodrigo.gallegos@imco.org.mx