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Democracia a Prueba

El viernes pasado, salí a caminar. Mientras caminaba escuché un programa de National Public Radio- la radiodifusora del gobierno americano- intitulado "Democracia a Prueba" (Democracy on Trial). El programa consta de varios segmentos de Ted Talks en los cuales expertos internacionales exponen sus puntos de vista sobre los retos que confrontan las sociedades con regímenes políticos democráticos. La discusión no podía haber sido más oportuna, dadas las elecciones americanas. Los segmentos del programa son de muy alta calidad y resaltan los diversos retos que las democracias deben sortear para fortalecer su legitimidad y funcionalidad. La mayoría de los segmentos me pareció excelente pero mejor juzguen ustedes pueden escucharlos en la siguiente liga:

http://www.npr.org/programs/ted-radio-hour/495116376

El segmento que más me llamó la atención fue una entrevista a Eric Liu, el ex-funcionario de la administración de Bill Clinton que fundó Citizen University. Liu propone que la principal ventaja de los regímenes políticos democráticos es su flexibilidad para adaptarse a las preferencias cambiantes de los ciudadanos; lo que más le preocupa es que un segmento grande de ciudadanos no ejerza sus derechos electorales, haciendo posible que grupos minoritarios organizados tomen control del sistema político y la economía, puesto que esto debilita la legitimidad de los acuerdos políticos impuestos por la minoría. Cuando por cualquier razón un segmento importante de ciudadanos deja de participar en los procesos políticos se debilita la legitimidad del sistema y se deteriora su funcionamiento. La salud de los sistemas políticos democráticos depende de que los ciudadanos consistentemente participen en todas las decisiones, cuando pierden interés en su funcionamiento los problemas no tardan en llegar, como los resultados electorales de EUA acaban de mostrar.

Actualmente, dos de cada tres países son democracias políticas, pero los retos de mantener la salud política de un país con una población grande, multicultural y socialmente diversa son mucho mayores que los que confronta un país relativamente pequeño con una población homogénea. En otras palabras, es más difícil mantener la vitalidad política de democracias complejas como las de EUA, México, Rusia, India o Indonesia, que la salud de democracias menos complejas con poblaciones más homogéneas, como Dinamarca, Suecia o Costa Rica.

Mantener la estabilidad política y la legitimidad de un sistema multicultural y socialmente diverso, exige negociar soluciones, necesariamente transitorias, que satisfagan las demandas políticas y económicas de los grupos más influyentes, simultáneamente manteniendo abiertos los espacios de participación para grupos culturales y sociales minoritarios que pesan menos en la toma de decisión.

El encono y la frustración que delataron las elecciones de EUA son una muestra de lo difícil que es mantener los equilibrios políticos y económicos en una sociedad multicultural y socialmente diversa como la americana. Trump no creó el encono y la frustración que expresaron sus seguidores (y los de Bernie Sanders) a lo largo de la campaña. Ese coraje ya existía, Trump solo aprovechó ese rencor, creando una coalición política que probablemente durará puesto que el coraje que inspiró el voto a su favor no desaparecerá de un momento para otro.

La democracia americana está herida. Las elecciones revelaron que la insatisfacción del electorado americano con el orden establecido es profunda. Una proporción grande de la población siente nostalgia por otros tiempos cuando el mosaico étnico y cultural americano era menos diverso y los blancos eran el segmento dominante. Esa misma coalición también quiere transformar las relaciones comerciales y geo-políticas de EUA con el resto del mundo, regresando a un Edén idílico aislado que ya no existe y probablemente nunca existió.

La realidad se encargará de corregir estos errores. Ninguno de los candidatos recibió un mandato electoral contundente. Por el contrario, el voto popular favoreció a Clinton. Trump llegó a la Presidencia gracias a la distribución regional del voto popular. Gobernar en estas condiciones va a ser muy difícil, puesto que los americanos están profundamente polarizados: blancos contra personas de color; las personas con educación superior contra las de bajos niveles educativos; hombres vs mujeres; la población de las costas contra la del interior, etc. En un sistema político diseñado para dar prelación a los equilibrios entre los poderes y las regiones, los resultados electorales lejos de ser un mandato para cambiar deben ser interpretados como un estate quieto a los gobernantes anteriores que promovieron cambios políticos y sociales acelerados. Es probable que las elecciones prolonguen la parálisis política que ha caracterizado la vida política de EUA durante varios lustros.

No me gustan los resultados de las elecciones americanas, pero no se acabó el mundo.

Publicado por Reforma
10-11-2016