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Destino: ¿la guerra?

Destino: ¿la guerra?
El libro de Graham Allison, Destined for War: Can America and China Escape the Thucydides Trap, debería ser lectura obligada para todos los que participan en el desarrollo de las estrategias internacionales en Washington y Beijing.
Para preparar el libro, el autor revisó la historia de 16 enfrentamientos entre grandes potencias geopolíticas. En 12 de esos casos, los líderes de esas potencias acabaron recurriendo a una guerra que no querían para resolver sus diferencias. En los 12 casos de guerra, los líderes de las naciones sabían que entrar en un conflicto bélico sería costoso y arriesgado, pero no encontraron cómo evitar la trampa de Tucídides.

En su historia de guerra del Peloponeso, Tucídides describió los eventos y decisiones que condujeron al enfrentamiento entre Atenas y Esparta. A pesar de que los líderes de las dos potencias querían evitar la guerra, entraron en conflicto porque no encontraron la manera de sortear los compromisos políticos y sociales que los impulsaban hacia el conflicto armado.

La conclusión de Tucídides, es que lo que causó la guerra entre Atenas y Esparta fue que los líderes de las dos potencias se vieron atrapados en una la maraña de compromisos, aspiraciones, acuerdos y presiones políticas que se convirtieron en una trampa de la cual no pudieron escapar. La maraña que los atrapó no les permitió tomar decisiones para evitar la guerra.

Allison usa el modelo de Tucídides para analizar la relación actual de EUA y China. La cuestión que Allison quiere resolver es si las dos potencias están en riesgo de caer en la misma trampa que describió Tucídides en su libro clásico.
Allison hace un análisis sintético de los intereses y compromisos adquiridos por los dos países. El autor llega a la conclusión que el riesgo de un conflicto armado entre las dos potencias es alto. Concluye que lo que hace que riesgos sean altos es que el Weltanschauung de los líderes de los dos países causan que tengan percepciones equivocadas sobre las intenciones y aspiraciones de sus rivales geopolíticos.

Los errores de cálculo estratégico que preocupan a Allison tienen sus raíces en las profundas diferencias que hay entre las culturas de EUA y China. En su opinión, esas diferencias pueden causar que los líderes de las dos potencias interpreten incorrectamente las intenciones de sus rivales, sobre en una situación de crisis.
Allison teme que en esas circunstancias los líderes de las dos potencias pueden concluir que les conviene dar el primer golpe en una guerra, con el fin de evitar el mal mayor de ser sorprendido por el contrincante. En suma, la tesis de Allison es que las diferencias culturales pueden causar que los dos países asuman conductas que pueden conducir a resultados paradójicos: en vez de que sus acciones comuniquen la intención de evitar un conflicto, pueden comunicar la intención contraria.

Para describir cómo un mal entendido podría conducir a un conflicto, Allison describe varios escenarios que podrían conducir a la guerra que ninguna de las dos partes está buscando ni desea.
Cerca del final del libro, Allison identifica varios instrumentos que se pueden accionar para evitar caer en la trampa de Tucídides, pero para que estos funcionen adecuadamente, se requiere un conocimiento profundo de la historia e aspiraciones geopolíticas del contrario.

En el último capítulo del libro, Allison recomienda a los estrategas de EUA que estudien la cultura china detalladamente con el fin de mejorar su apreciación de cómo sus tradiciones afectan sus decisiones. Allison confía que una comprensión más profunda de la historia y cultura del rival mejorará la calidad de las decisiones y evitará hacer interpretaciones incorrectas sobre la conducta del contrario, sobre todo en situaciones de crisis que obligan a las a tomar decisiones rápidas con información limitada.

Allison concluye el libro urgiendo a los estrategas norteamericanos hacer una revisión profunda del plan estratégico actual que establece las bases que guían las interacciones geopolíticas de EUA con China. La implicación de esta recomendación es que sin cambios profundos a la estrategia actual, EUA y China caerán en la trampa de Tucídides.

Hay poco que México pueda hacer al para evitar un conflicto entre las dos potencias hegemónicas. Pero, lo que el Gobierno nacional si puede (¿debe?) hacer es reconocer que si bien el lugar natural de México es al lado de EUA, la inercia de crecimiento de la economía de China es tal que es indispensable revisar la estrategia económica nacional respecto de la economía del gigante asiático, sobre todo si el Gobierno americano insiste en instrumentar una estrategia económica y geopolítica aislacionista.

Publicado por Reforma
23-11-2017