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Distrito Federal y Estado de México: la ciudad dividida

En los límites del municipio de Huixquilucan y la delegación Cuajimalpa hay un camino a la nada. Tristemente, no es una alegoría, ni el inicio de un relato ficticio, en realidad la expresión es bastante literal. La calle se detiene abruptamente del lado del municipio mexiquense, ignorando que ambas localidades están conectadas económica y socialmente. El puente de Hueyatlaco, como se le conoce a esta obra que lleva seis años inconclusa, ha adquirido visibilidad en los medios y, por ende, la atención de los políticos que prometen encontrar una solución (que hasta ahora ha sido suspender la obra mientras se analizan “alternativas viables”). El problema de fondo, sin embargo, todavía no se resuelve, vaya, prácticamente ni se discute. Este camino a medias es una prueba más de la falta de coordinación que existe entre las autoridades del Valle de México.
Imagen del puente de Hueyatlaco. Fuente: Google Maps
El Distrito Federal y el Estado de México nunca han estado realmente integrados. Compartimos el nombre de Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), pero probablemente un habitante de Huixquilucan tiene muy poca interacción con alguien de Chalco. Esto es consecuencia de la inmensidad de nuestra ciudad, lo cual no necesariamente debería ser un problema. Lo que sí es un problema es que moverte entre ambos puntos es una travesía larga y difícil por la ausencia de políticas de transporte que integren a toda la marcha urbana. La inmensidad de nuestra Ciudad adquiere un matiz distinto cuando causa que los gobernantes no se comuniquen entre ellos, y mucho menos, planifiquen y administren en conjunto.

Por ejemplo, en la ZMVM hay 60 municipios, 16 delegaciones, 3 entidades federativas, pero no existe ningún organismo que tenga la facultad de planificar, ejecutar proyectos conjuntos ni operar en aspectos tan claves como el transporte, los servicios de agua o la seguridad. La implicación principal es que en lugar de una ciudad integrada tenemos un universo extenso de localidades que proveen servicios públicos y planifican exclusivamente para los habitantes de su demarcación. Esto genera servicios deficientes y organismos en bancarrota como en el caso del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) y algunos de los 56 organismos de agua que hay en el Estado de México. También limita la capacidad de ejecutar estrategias más ambiciosas para solucionar los problemas de la Ciudad.

Una de las evidencias más claras de este problema está en el sistema de transporte público de la ZMVM.
Mientras que alrededor de 9 millones de personas viven en el DF, 14 millones viven en el área metropolitana. El sistema de metro de la ciudad no refleja esta realidad. Como lo muestra el mapa de abajo, el grueso de las estaciones se concentra en el DF aunque las estaciones de mayor afluencia son aquéllas que colindan con el Estado de México. Esto quiere decir que hay un número importante de habitantes en esta ciudad sin opciones de un transporte masivo que los conecte con el resto de la Ciudad. ¿Por qué no se ha extendido la red del metro a esas poblaciones? Una de las razones es la ausencia de un organismo metropolitano de transporte que planee y ejecute proyectos de modo integral. El Sistema de Transporte Colectivo Metro es operado por el Distrito Federal por lo que no es extraño que la mayor parte de las inversiones y expansiones sean al interior de esta demarcación. Al fin y al cabo, el Gobierno del Distrito Federal no tiene una obligación de atender las necesidades de los habitantes del Estado de México, aunque todos pertenezcan a la misma ciudad.
Mapa del metro de la Ciudad de México y afluencia por estación. Fuente: IMCO
Las principales ciudades del mundo consideran la existencia de organismos metropolitanos de planeación y ejecución de proyectos. Tokyo, una de las ciudades que se compara con la Ciudad de México en extensión y población, tiene un gobierno metropolitano responsable de planificar y aprobar el presupuesto para 23 municipalidades, 26 ciudades y 13 pueblos. Existen también modelos menos integradores. La Ciudad de Nueva York, por ejemplo, está formada por cinco boroughs, que son gobernados por el Alcalde de Nueva York y legislados por el Consejo de la ciudad.[1] A pesar de esto el poder judicial sigue siendo facultad de cada borough. Además crearon autoridades metropolitanas temáticas, por ejemplo, para el transporte y agua.

En contraste, el mayor avance que hemos tenido en el Valle de México es la creación de Comisiones Metropolitanas. El problema es que éstas son órganos más bien de consulta con pocas capacidades ejecutivas para realizar proyectos y menos aún para intervenir en la operación diaria de los distintos temas que tratan. Algunas han funcionado mejor que otras, como es el caso de la Comisión Ambiental, pero en general su diseño está lejos de proveer una solución al embrollo administrativo del Distrito Federal.

Un primer paso que debería introducirse en la agenda pública para transitar hacia una ciudad integrada es la de organismos metropolitanos para proveer servicios (como ya ocurre en otras ciudades del país). Esto implicaría que las autoridades cedan ciertas facultades, como la provisión de agua o de transporte público, a un órgano metropolitano que sea el encargado de brindarlos para todos los habitantes de la ZMVM. Esto concentraría la responsabilidad en un solo organismo con las ventajas logísticas que implica, además que podría traer beneficios para las finanzas públicas y facilitaría la rendición de cuentas. En el IMCO proponemos cinco características que ayudarían a garantizar la eficacia de estos servicios:

  • Organismos descentralizados autónomos y con presupuesto propio
  • Mandato de auto-sustentabilidad financiera y recibiendo recursos del gobierno federal, entidades federativas, delegaciones y municipios
  • Consejo técnico conformado por expertos e integrantes de la sociedad civil
  • Blindaje político a través de creación de instituciones técnicas y profesionalizadas con servicio profesional de carrera
  • Sujetos a estándares de calidad en el servicio

Las autoridades de este país tienen la tarea pendiente de cambiar la organización administrativa de la ZMVM. No podemos seguir en una situación en la que si uno vive en el DF, sea gobernado por el Jefe de Gobierno del DF y si uno vive en Naucalpan, las decisiones urbanas las tome el presidente municipal de dicho municipio. Los 60 municipios y 16 Delegaciones forman parte de una misma zona económica y social y es momento que esto se refleje en el arreglo institucional administrativo. La pregunta persiste: ¿tendrán nuestras autoridades la visión para proveer los servicios de calidad que necesitamos en esta ciudad de manera unificada, serán capaces de construir caminos que no estén a medio acabar?
[1] Las facultades ejecutivas recaen en el alcalde de Nueva York, las legislativas en el Consejo de Nueva York y las judiciales recaen en los fiscales de cada borough.

Publicado por Animal Político
07-07-2014