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Dónde está la salida

Desde la década de los setenta, la economía de México no ha logrado escapar de una trampa de bajo crecimiento que deriva de acuerdos políticos añejos.  La consecuencia más importante de estos acuerdos ha sido un crecimiento nulo de la productividad laboral.  El poco crecimiento que ha tenido la economía ha sido el resultado de la incorporación de más personas a los procesos de producción y no de que se hagan las cosas mejor.  Esto se aprecia claramente en la tabla adjunta, que muestra las fuentes del crecimiento económico de la última década.  Durante ese periodo la economía creció casi veinte por ciento, gracias a que la población económicamente activa creció en esa misma proporción.  La productividad de la fuerza laboral durante ese lapso decreció marginalmente.   
Periodo 2000-2010                   Crecimiento acumulado (%)
PIB                                                       19.6
PEA                                                       20.5
Productividad laboral                           -.7

Este no es un problema nuevo.  Entre 1970 y 2010, la productividad laboral ha promediado un ritmo anual de solo .2 %.  Una tasa razonable de crecimiento para el País hubiera sido diez veces más alta, y noten que dije razonable, no excepcional.  Durante el periodo de 1940 a 1970 promedió más de 3.3 % anual.
La productividad laboral no ha rebasado el umbral de 2 % durante las últimas tres décadas.  En los ochenta, los efectos de la crisis de deuda internacional causaron que cayera 1.6% anual.  Volvió a crecer (.7% anual) en los 90.  Es probable que hubiera crecido más durante ese periodo si no se hubiera entrado el País en un nuevo periodo de crisis.  Lo que incentivó su crecimiento fue el TLC con Estados Unidos y Canadá y una mayor integración con la economía global.  Pero, no obstante lo anterior, volvió a decrecer durante la última década. 
Aun durante el periodo de los noventa hubo claro oscuros, como lo muestran los datos de la siguiente tabla.   
Productividad laboral                         TACC (%): 1990-2000
Economía nacional                                 .64
Sector primario                                     .49
Sector secundario                               1.52
Sector terciario                                     -1.20

Creció un poco en el sector primario, donde el problema de productividad es muy grave;  también mejoró en el secundario, donde los incentivos del TLC fueron más directos.  Pero,  bajó en el sector terciario que no estuvo tan expuesto a los estímulos del TLD y donde está empleada la mayoría de las personas que participan en la economía informal.  La apertura comercial ayudó a mejorar el desempeño de los sectores más directamente afectados, pero sus efectos no tocaron a toda la economía.
El problema de baja productividad es persistente.  Durante las últimas cuatro décadas la productividad laboral ha crecido más rápidamente en Estados Unidos que en México.  Por ello, la brecha de ingresos de los trabajadores cada vez es más grande. 
Varias razones explican el crecimiento tan bajo de la productividad laboral:
• En el sector primario los principales obstáculos son el régimen de tenencia de la tierra; tecnologías arcaicas de producción; un mal uso del agua; y una red de intereses clientelares que crea incentivos perversos que premia prácticas anti-competitivas.
• En el sector secundario la productividad no crece más velozmente por los incentivos que crea la Ley Federal del Trabajo, por el acceso limitado que tienen las empresas al financiamiento, por una infraestructura de transporte inadecuada, altos costos de energía eléctrica y por un sinfín de obstáculos administrativos y regulatorios que las empresas tienen que sortear.
• En el sector terciario la productividad está cayendo por el crecimiento de la economía informal, pero también está afectada por la baja calidad del capital humano del País y por la presencia de empresas dominantes que proveen insumos indispensables para hacer negocios de servicios modernos.
La salida a nuestro problema de productividad se encuentra en las reformas estructurales que no hemos hecho.  México no ha avanzado durante estas cuatro décadas porque un conjunto relativamente pequeño de empresas, sindicatos y políticos se ha permitido que se hagan los cambios que el País requiere.

El problema de productividad no es técnico, es político.  En los sectores más abiertos de la economía donde hay más competencia, nuestros empresarios han sido capaces de responder con soluciones que les ha ganado participación de mercado en los mercados más competitivos del mundo, sobre todo EUA.  Pero, donde no hay competencia ni apertura, estamos estancados.
La salida pues, está en hacer que todos nuestros mercados sean contestables.  Mientras esto no suceda, no existirá la motivación requerida para detonar el crecimiento productivo que el País requiere.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Consejo del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. .  Las opiniones en esta columna son personales.