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Dos tipos de empresas petroleras

La reforma energética debe abrir espacios para la participación de dos tipos de empresas privadas en la exploración, desarrollo y producción de petróleo y gas. Necesitamos contar con la participación de empresas expertas en la exploración y desarrollo de yacimientos convencionales en aguas profundas; también necesitamos que participen empresas expertas en la extracción de petróleo de lutitas (shale).México tiene la buena fortuna de poseer enormes yacimientos de lutitas en el Noreste del País. En el subsuelo de esa región hay grandes formaciones de rocas sedimentarias compuestas de una mezcla de arcillas e hidrocarburos. La materia orgánica atrapada en estas rocas se puede extraer inyectando grandes cantidades de agua y arena a presión en el subsuelo con el fin de fracturar las rocas y liberar los hidrocarburos.

Esta tecnología de extracción existe desde hace varias décadas, pero su uso se extendió dramáticamente durante la última década debido a avances tecnológicos que redujeron el costo de extraer los hidrocarburos. El resultado de estos avances ha sido dramático. La producción de petróleo de lutitas en EU estalló en crecimiento. Actualmente, se produce cerca de un millón de barriles diarios (15 por ciento del petróleo que se produce en EU) usando esta fuente y se proyecta que la producción de petróleo de lutitas seguirá creciendo a un ritmo comparable al de la última década durante varios años más.

Las empresas que potenciaron este crecimiento no se parecen en nada a las grandes empresas petroleras internacionales. Las empresas que participan en esta bonanza son pymes altamente especializadas, cuyos principales atributos competitivos son sus capacidades tecnológicas y su agilidad operativa. Pasan de un proyecto a otro en menos tiempo que el que requieren las grandes empresas petroleras para explorar y desarrollar campos petroleros convencionales.

En el mercado energético hay espacio para los dos tipos de jugadores. Las grandes petroleras internacionales se mueven deliberadamente. Se parecen a los grandes acorazados blindados que dominaban los siete mares durante la primera mitad del siglo 20. Su tamaño y fortaleza económica les permite participar en proyectos de gran escala en los cuales asumen enormes riesgos geológicos y operativos.

El papel de las empresas que participan en los campos de lutitas es diferente. Se parecen a las lanchas torpederas. Son pequeñas, ágiles y sumamente eficientes Operan en un entorno económico que exige que sean capaces de cambiar de dirección velozmente, aprovechando su capacidad tecnológica y eficiencia operativa. Operan en un entorno de costos de operación intrínsecamente más altos (extraer petróleo de las lutitas cuesta cuando menos 55 dólares por barril). Su éxito económico depende totalmente de su eficiencia operativa. No tienen ni la escala ni la fuerza económica para participar en el desarrollo de yacimientos petroleros convencionales, pero obtienen buenos resultados económicos operando en condiciones que ninguna petrolera convencional puede replicar.

Los dos tipos de empresas serán protagonistas en el mercado petrolero del futuro. La vocación natural de las grandes petroleras internacionales motivará que estas se especialicen aún más en el desarrollo de proyectos petroleros convencionales, sobre todo en aguas profundas.

En una era en la cual ya no habrá nuevos descubrimientos de súperpozos como Cantarell, (ubicado en aguas someras y con retos operativos y tecnológicos comparativamente fáciles de resolver), el juego de las grandes petroleras internacionales constará de aprovechar su fortaleza económica para explorar y desarrollar yacimientos convencionales de gran complejidad técnica y operativa, cuyos costos de desarrollo exceden 10 mil millones de dólares. Tales proyectos son muy rentables para las empresas que cuentan con las destrezas y capacidades requeridas, pero también son muy riesgosos (como en el caso de la fuga de petróleo de BP, que a la fecha ha costado a la empresa más de 20 mil millones de dólares).

Los "dueños naturales" de los proyectos en aguas profundas son las petroleras internacionales. Poseen destrezas institucionales muy significativas difíciles de replicar: cuentan con las tecnologías requeridas para detalladamente descifrar los riesgos geológicos de yacimientos potenciales en enormes extensiones submarinas y tienen la escala y el poderío económico para asumir y manejar riesgos que empresas más pequeñas no pueden ni siquiera contemplar.

Los "dueños naturales" de los yacimientos de lutitas son muy diferentes. No tienen ni el tamaño ni los recursos económicos requeridos para asumir grandes riesgos operativos o geológicos. Se distinguen de las petroleras internacionales por su elevadísima eficiencia operativa y gran especialización tecnológica. Operan negocios rentables, pero los rendimientos de los proyectos que desarrollan son mucho menores que los rendimientos que buscan las grandes petroleras.

Para desarrollar el potencial petrolero del País requerimos las destrezas y capacidades de los tipos de empresas. La reforma energética debe abrir espacios para los dos tipos de jugadores.

 

 

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.