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Dreamers

Los Dreamers son inmigrantes indocumentados que entraron a EU como niños y que ahí viven sin poseer documentos que acrediten su presencia legal en Estados Unidos.

El Gobierno de Obama estableció una categoría migratoria especial para ellos que debió haber sido temporal, mientras el Congreso de Estados Unidos consideraba y aprobaba un plan de amnistía que les permitiera vivir permanentemente en EU.
Tal programa lleva años atorado en el Congreso americano sin que hasta la fecha se puedan juntar los votos requeridos para aprobar el la amnistía que les permitiría quedarse indefinidamente en EU.

La definición legal de Dreamer fue establecida en una orden ejecutiva denominada Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA ), la cual fue emitida por Obama en 2012.
DACA establece que un Dreamer es una persona nacida fuera de EU, que entró a ese país sin documentos antes de cumplir 16 años y que cumple ciertos otros requisitos: deben haber vivido ininterrumpidamente en EU a partir de Junio de 2007, deben estar estudiando o sirviendo en las fuerzas armadas americanas y deben acreditar no haber cometido delitos ni ser un riesgo de seguridad para Estados Unidos.

Las personas que califican para DACA están autorizados para emplearse en EU, y pueden gestionar una licencia de conductor y enrolarse en una institución de enseñanza.
Setecientos ochenta y siete mil personas calificaron para el programa DACA.
Cerca de 75 por ciento de los Dreamers nacieron en México y la mayoría llegó a EU antes de cumplir 6 años de edad.
La corta edad a la que llegaron los Dreamers a EU significa que la mayor parte de sus estudios formales ha sido en el sistema educativo americano.
Consecuentemente, sus estudios los han preparado para ingresar al sistema de educación superior americano cuyo diseño curricular y requisitos de estudios son diferentes de los del sistema mexicano.

La mayoría de los Dreamers son bilingüe, pero como sus estudios fueron en Inglés, su comunicación es más fluida y funcional en ese idioma que en Español.
La gran mayoría de los Dreamers planeaba hacer su vida en EU. Por ello, se estaban preparando para vivir en ese país y habían fincado sus esperanzas en que el Congreso americano finalmente aprobaría un programa de amnistía que les permitiría residir permanentemente en EU.

La decisión de Trump de revocar DACA y de establecer un periodo perentorio para que el Congreso americano apruebe un programa de amnistía definitivo es una apuesta con bajas probabilidades de éxito en el entorno político actual.
Lo que pretende el mandatario americano es pasar el costo político de la decisión -sea cual sea- al Congreso.
Si el Congreso otorga amnistía a los Dreamers el mandatario echará la culpa al Congreso, mientras que si la decisión es negar la amnistía a los Dreamers, el gobierno americana iniciará la repatriación forzosa de los Dreamers arguyendo que está obligado a cumplir la ley aprobada por el Congreso.
Pase lo que pase, Trump la lleva de ganar.

Por ello, la gran mayoría de los Dreamers ve la cancelación de DACA como una seria amenaza a su bienestar.
Su repatriación forzosa al país donde nacieron implica ser separados de sus familias, de su comunidad y del entorno cultural en el que se formaron y en que prefieren vivir.
Para la gran mayoría de los Dreamers, ser repatriados a México- o al país que sea- es una tragedia y no un reencuentro feliz con su lugar de origen.
Si por un momento estuviéramos en su lugar resultaría fácil entender lo que han de sentir los Dreamers.

Por ello, como sociedad y país nos corresponde apoyar su aspiración de hacer su vida en EUA, al lado de su familia inmediata, y de sus amistades, viviendo en un entorno que comprenden y ven como suyo.
¿Y por qué no los íbamos a respaldar? Sus aspiraciones son legítimas.
Son nuestros hijos, sobrinos, primos y nietos. Si lo que quieren es vivir en EUA deberíamos estar dispuestos a respaldarlos.

Pero si resulta que los legisladores americanos y Trump no quieren que se queden a vivir en EU, lo que sigue es ayudarlos para que su reinserción en México sea exitosa, aprovechando los conocimientos que adquirieron durante su estancia en EU y esforzándonos para remover obstáculos para que puedan ser exitosos viviendo en México.

A los Dreamers ya les fallamos una vez, cuando las condiciones económicas y sociales presentes en México los obligaron a emigrar.
No debemos volver a quedar mal con ellos.

Publicado por Reforma
26-10-2017