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Dueño natural

En el mundo de los negocios se utiliza el concepto "dueño natural" para hablar de una empresa cuyas capacidades intrínsecas para participar en un negocios son tan excepcionales que la hacen la "dueña natural" de una oportunidad de mercado. La frase realza las capacidades competitivas de la empresa y no la estructura del mercado. Por ejemplo, Walmart es el "dueño natural" del negocio de comercio al detalle, no porque tenga una posición monopólica en el mercado (compite contra cientos de empresas), sino porque sus capacidades intrínsecas (mercadeo y distribución) hacen que sea formidablemente competitiva. En otros mercados hay ejemplos comparables: Bimbo es el "dueño natural" del mercado de panificación y FEMSA de la distribución de refrescos embotellados.

La apertura del mercado petrolero pondrá a prueba las capacidades competitivas de Pemex en el mercado energético. Una manera de evaluar su capacidad para responder a los retos competitivos que confrontará es preguntando si cuenta con capacidades operativas y de gestión requeridas para ser el "dueño natural" de alguno de los negocios de energía en que participa.

Dentro de pocas semanas, los reguladores del sector (Secretaría de Energía con el apoyo técnico de la Comisión Nacional de Hidrocarburos) tendrán que resolver qué yacimientos -actuales y potenciales- asignar a Pemex. Con ello concluirá la Ronda Cero de la apertura del mercado de producción primaria de energía.

Pemex solicitó que se le asignaran 83 por ciento de las reservas 2P del País (reservas con una probabilidad de al menos 50 por ciento de ser extraídas). Su solicitud incluye los campos productores más importantes (v.gr. KMZ, Cantarell y varios más), una proporción importante de las reservas de Chicontepec, que Pemex no ha podido desarrollar satisfactoriamente hasta la fecha, pero que constituyen un recurso potencial muy importante, y varios yacimientos más, incluyendo áreas en aguas profundas donde Pemex ha tenido recientes descubrimientos aún por desarrollar.

Será interesante ver cómo responden las autoridades a la solicitud. La respuesta normará las condiciones de la apertura del sector y establecerá si Pemex jugará con las mismas reglas que se aplicarán a las demás empresas que participarán en el mercado.

Si la lógica de asignación de campos de la Ronda Cero es cien por ciento económica, los campos que pide Pemex se le asignarían sólo si muestra ser el "dueño natural" de cada uno de los yacimientos, actuales y potenciales. Una manera de revelar si este es el caso sería subastando los flujos netos de los diversos campos. A la subasta se invitaría a todas las empresas interesadas en participar. Las subastas constarían de tantas rondas como fueran necesarias para definir el ganador. La oferta ganadora le pondría un valor a cada campo. Una vez establecido ese valor, se le daría a Pemex la opción de igualar la oferta en un plazo dado (requerido para obtener los financiamientos necesarios). Si Pemex obtiene el financiamiento e iguala la oferta del mejor postor, mostraría que es el "dueño natural" del yacimiento en cuestión, si no, el campo se asignaría al ganador de la subasta.

Si bien el Congreso no previó un mecanismo de subastas para la Ronda Cero, el artículo sexto transitorio de la reforma constitucional establece la obligación de Sener y CNH de evaluar las capacidades técnicas, financieras y de ejecución de Pemex a efecto de verificar que la empresa paraestatal podrá llevar a cabo los proyectos de extracción de hidrocarburos de manera "competitiva y eficiente".

Dudo mucho que la asignación de los recursos de la Ronda Cero siga una lógica estrictamente económica. Pero eso no significa permitir que la asignación de los recursos pueda ser totalmente caprichosa. Por el contrario, subraya la importancia que tiene asegurar que se utilice un proceso transparente y plausible para asignar los campos en cuestión.

Pemex no es el dueño natural de todos los campos que solicitó. Si lo fuera, no habría problema, puesto que los recursos serían explotados por la empresa más calificada para maximizar el valor presente de la renta petrolera. El problema está en que la evidencia disponible apunta a que Pemex está lejos de ser la empresa más calificada para maximizar el valor de la renta. Entre mayor sea la brecha entre sus capacidades operativas y las de sus competidores, mayor será el costo de oportunidad que asumiremos los mexicanos.

Si la asignación de los campos que Pemex solicita se aparta mucho de una lógica económica robusta, transparente y verificable, se pueden cometer errores que costarán cientos de miles de millones de dólares que son patrimonio de los mexicanos. Ahora viene lo bueno.

Publicado por Reforma 
08.05.2014