Artículo

El desperdicio y la urgencia

Felipe Calderón se gastó en promedio más de 17 millones de pesos al día en publicidad, a lo largo de todo su sexenio. En los 2 mil 190 días que duró el segundo gobierno panista se erogó en publicidad oficial cerca de 39 mil millones de pesos, según lo demuestra una investigación de Animal Político. La cifra es muy similar a lo que recauda un punto adicional de IVA. Esto implica que cuando el IVA pasó de 15 a 16%, en enero del 2010, el aumento tributario de aquel año se dedicó a difundir las virtudes y galanuras del gobierno de Calderón. Este es un ejemplo redondo de cómo nuestras autoridades desperdician nuestro dinero.Jorge es un mexicano honesto y trabajador con un problema de hernia inguinal que requiere ser operado. Por la molestia persistente sería deseable que el procedimiento quirúrgico se llevara a cabo lo antes posible. Sin embargo, por falta de capacidad instalada en el IMSS del Estado de México, han pasado seis meses del diagnóstico y todavía no hay una fecha establecida para llevar a cabo la cirugía. En muchos hospitales públicos del país, la urgencia para atender una persona no depende de la salud del paciente sino de la disponibilidad de presupuesto. Sin un financiamiento suficiente, el derecho a la salud es sólo una aspiración ética de la política pública. Este es un ejemplo de las necesidades insatisfechas que debe sufragar el gasto público.

De enero a agosto de 2012 hubo en Nuevo León 1100 homicidios. En el mismo periodo de 2013, la cifra va en 540. ¿Cómo se logró esta notable reducción de la violencia? Con la participación de la sociedad civil y la creación de la policía estatal mejor financiada del país. Los agentes operativos de esta fuerza policial reciben un salario inicial superior a los 15 mil pesos mensuales. Este es un ejemplo de dinero público invertido en un programa que ofrece resultados tangibles a la sociedad. La mala noticia es que la policía de Nuevo León es un garbanzo de a libra que no ha sido replicado en otras entidades de la República. ¿En qué se gastan el dinero los gobernadores que no pueden copiar el modelo de la Fuerza Civil de Nuevo León?

Hoy por la tarde el presidente Peña Nieto anunciará una nueva iniciativa de reforma fiscal que buscará extraerle más recursos a la sociedad para entregárselos al Estado mexicano. ¿Para qué quieren más dinero? ¿Para campañas de publicidad, para hospitales o para fuerzas policiales modernas? Las autoridades mexicanas no tienen vocación por la austeridad. ¿Para qué escatimar los pesos cuando usas el dinero ajeno? Las finanzas públicas mexicanas están atoradas por nudo doble: recaudamos poco y gastamos mal. Sin una reforma a la calidad del gasto, no habrá nuevos impuestos que nos alcancen para sufragar los disparates presupuestales de los poderes públicos y los distintos niveles de gobierno.

Un gobierno que recauda muchos impuestos no es garantía de una sociedad equitativa o una economía sana. En un estudio de próxima publicación de la Fundación Ethos ¿Cómo gastar para crecer? se destaca el caso de Brasil. El gigante sudamericano logró elevar el gasto público de 35 a 40 por ciento del PIB, pero con resultados en desarrollo humano por debajo de México y del promedio de Latinoamérica. Argentina es otra nación que es un eficiente recaudador de impuestos, pero sus resultados económicos dejan a cada generación más empobrecida que la anterior. Perú y Colombia han logrado mejorar sus indicadores sociales y de desarrollo, pero no a través de un aumento en los impuestos sino por medio del crecimiento económico.

Es imposible juzgar lo que no se conoce. Hasta hoy por la tarde se sabrán los detalles de la estrategia fiscal del gobierno federal. Sin embargo, al que malgasta nunca le alcanza. Ojalá la propuesta presidencial esté más basada en reorientar los destinos de presupuesto que solamente en subir impuestos.

 

Twitter: @jepardinas