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El Fondo Nacional de Desastres Políticos

Miguel Ángel Yunes ha equiparado el desastre financiero que dejó Duarte en Veracruz con los desastres naturales y pasa a recordarnos que en estos últimos “el gobierno federal interviene para resolverlos”. Usa esta analogía como justificación de su petición al gobierno federal para que rescate al estado por el endeudamiento general, los adeudos a los municipios y lo que se presume se robó el gobernador.

Lástima que la ley prevea un Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) y no uno de Desastres Políticos (FONDEP). Estos últimos son más frecuentes, devastadores y costosos que los primeros. ¿Quién debe pagar por la irresponsabilidad o las raterías de un gobernador en un sistema federal? El federalismo tiene costos y beneficios. Como siempre, en nuestro país se quieren sólo los beneficios. A mí, entidad federativa, soberanía. A ti, federación, rescatarme cuando hice mal uso de ella. No hay duda que el gobernador hizo gala de esa soberanía: la deuda del estado es de 87 mil millones de pesos, adeudos a los municipios de tres mil 300 millones, irregularidades (léase robo sin adjetivos), 35 mil millones.

Dice Yunes que la Federación debe entrar al rescate de Veracruz y que él no puede decirle a los veracruzanos que va “a pedir deuda para pagar lo que Javier Duarte se robó”. Eso, agrega, “sería absolutamente en contra de los intereses de los veracruzanos”.

La pregunta que no se hace Yunes es si Meade sí le puede decir al resto de los mexicanos que paguen con sus impuestos lo que se robó o malversó o desvió el gobernador de un estado.

Dice el secretario de Hacienda que Veracruz tendrá que hacer frente a su situación financiera a través de sus propios recursos. Enumera algunos de ellos: acceder a los mercados, reducir su gasto, fortalecer los ingresos propios, pedir un adelanto de las participaciones, buscar créditos de corto plazo o recurrir a la banca de desarrollo.

Lo que pasó en Veracruz fue un desastre político perfectamente evitable y tiene responsables: unos directos y otros indirectos. Todos con nombre y apellido. Algunos conocidos, otros no. Todos merecen un juicio. De ser culpables, la sanción que dicta la ley.

El primer responsable, jefe de la banda de los presuntos saqueadores, es el gobernador en fuga: Javier Duarte. Ya Enrique Cárdenas mencionó por su nombre a los diputados y diputadas que avalaron año tras año la cuenta pública, la deuda y los distintos instrumentos legales que validaron las acciones del gobernador.

También señaló al contralor y al auditor superior del estado (El Universal 11/11/16). Seguramente lo mismo pasa con el procurador y los integrantes del Tribunal Superior. Más de un alcalde habrá sido parte también de la red de corrupción montada en Veracruz. Faltan por mencionar todos aquellos empresarios que, a sabiendas que el gobernador incurría en los más diversos delitos de corrupción, o bien hicieron negocios con él o bien no lo denunciaron. Del lado privado queda también parte de la prensa y los medios de comunicación que se dejaron comprar.

¿Debemos todos pagar por lo que hacen o dejan de hacer los gobernantes de los estados? ¿Los impuestos de todos los mexicanos desde Mérida a Ensenada deben ir a garantizar la seguridad pública de Veracruz a través de la Secretaría de la Defensa y de la Marina? ¿Por qué a Veracruz y no a otros estados? ¿Y ahora tiene Hacienda que hacerse cargo de las finanzas de Veracruz? ¿También con los impuestos de los contribuyentes de las otras 31 entidades federativas? Un condominio se endeuda y ¿todos los vecinos tenemos que rescatarlo?
Yunes sabía mejor que nadie que Duarte robaba y desviaba recursos a discreción.

Si no quería hacerse cargo del tiradero que recibió no debió haber competido. Si no quiere hacerse cargo del gobierno se tendrá que hacer a un lado. Si quiere gobernar debe proponer no un rescate para saldar la deuda mal habida, sino uno para reconstruir desde la transparencia y la rendición de cuentas la actividad económica del estado. Un Presidente responsable debe atender el llamado de los estados, pero con condiciones. En el plano supranacional, Clinton rescató al país en 1995, pero México pagó cada centavo y, antes, lo garantizó. Ejemplos de rescate hay muchos: Grecia, España, Irlanda. A ninguno le regalaron el dinero.

El rescate llano como lo pide Yunes sería un despropósito. Un incentivo para que todos los gobiernos estatales del presente pidan lo mismo y uno aún más poderoso para que los gobernadores del futuro hagan negocios. Una muestra más de que el federalismo no es más que una fantasía inscrita en la Constitución. Los desfalcos multimillonarios de las entidades son ya una costumbre.

Nota bene: La Federación tiene su dosis de culpa. La Unidad de Inteligencia Financiera, hoy tan activa, debía saber hace tiempo lo que sucedía en Veracruz. En caso de que no, la ASF sí lo sabía y tan lo sabía que el propio auditor expresó haber tenido conocimiento de las irregularidades en las cuentas del gobernador Duarte desde 2013 y haber interpuesto demandas en la PGR desde 2014. Así pues, una cadena de (ir)responsables.

Publicado por Excélsior
16-11-2016