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El mundo al revés

"Estamos entrando en una era de cambios que pueden ser transformacionales. A veces este tipo de discontinuidad puede favorecer cambios largamente esperados y necesarios, pero a veces tales cambios conducen a periodos largos de inestabilidad y violencia".

En el curso de los próximos meses se resolverán varias interrogantes que determinarán el futuro de varios países, y en algunos casos, de la humanidad. Algunas de estas preguntas están relacionadas con los cimientos de la economía global: ¿Si llegará Trump a la Presidencia de EU? ¿Si Reino Unido seguirá siendo parte de la Comunidad Europea? ¿Si Putin resolverá la crisis económica rusa creando otra crisis geopolítica como la que inició en Ucrania? ¿Si China recuperará su dinámica económica acostumbrada? ¿Si los países occidentales derrotarán las más reciente versión terrorista del Islam? ¿Si se recuperarán los precios de commodities como el petróleo y los metales? Otras son menos trascendentes a nivel mundial, pero tendrán un enorme impacto a nivel local. Dentro de poco sabremos ¿Si por fin caerá Maduro en Venezuela? ¿Si Dilma sobrevivirá la crisis política actual? ¿Si se resolverá la guerra civil en Siria? ¿Si los votantes castigarán al PRI en las elecciones próximas? ¿Si España por fin logrará formar un gobierno estable y representativo? ¿Si el psicópata norcoreano será depuesto por grupos políticos más estables y confiables?

Estas y varias preguntas más, probablemente se resolverán en el curso de los próximos meses. La forma en que se resuelvan definirá el porvenir político y económico de una enorme proporción de la población mundial. Mientras esos cambios llegan, la incertidumbre política y económica tendrá en jaque a cientos de millones de personas.

El mundo está de cabeza. Todos los días, en el algún rincón del mundo algún evento inesperado erosiona los cimientos sobre los cuales descansa el entramado estructural e institucional global.

Por ejemplo, nadie sabe exactamente qué pasará a las economías de Europa y Reino Unido si ese país se retira de la Comunidad Europea. El efecto puede ser leve y pasajero si los demás países de la Comunidad Europea deciden establecer un "papel especial" para Reino Unido para evitar que su salida desestabilice la economía europea. Pero, así como los países de la Comunidad pueden decidir ser tolerantes con Reino Unido, también pueden decidir castigar a los británicos, excluyéndolos de negociaciones que son clave para su bienestar, como las reglas de funcionamiento del sector financiero internacional. La moneda está en el aire; pero, pensar que el Brexit no conlleva riesgos para Gran Bretaña y Europa es ingenuo.

El Brexit no es el único riesgo de esa magnitud. Independientemente de quién gane la Presidencia americana, las elecciones presidenciales en EU están transformado la manera de hacer política en es país, abriendo espacios públicos a individuos y conductas que tradicionalmente no estaban presentes en los procesos electorales americanos.

El impacto de Trump sobre el Partido Republicano ha sido demoledor. Trump no solo derrotó a tantos candidatos como fueron postulados por las diversas facciones del Partido, también demolió la agenda Republicana tradicional. El triunfo de Trump está redefiniendo las reglas del juego y la agenda político-económica del GOP. Nadie sabe qué sucederá con la agenda económica tradicional de ese partido. Tampoco está claro qué sucederá en el campo de las relaciones internacionales de EU. Para los Republicanos tradicionales, revocar el TLCAN es una idea anatema, como también lo es la propuesta de Trump de jugar al bote pronto en el entorno geopolítico con estrategias "que tomen por sorpresa" a los contrincantes internacionales de EU.

Muchas de las propuestas de Trump son estrafalarias, pero de lo que no cabe duda es que la candidatura del magnate marca una discontinuidad histórica significativa y riesgosa. Pensar que el impacto de Trump sobre el sistema político americano será efímero si la candidata Demócrata lo derrota en las elecciones de noviembre es ingenuo. El éxito de Trump en las primarias republicanas marca una discontinuidad fundamental.

Como pocas veces en la historia reciente en el entorno internacional están presentes condiciones cuyos efectos potenciales pueden ser redefinir las estructuras políticas y económicas globales. Los riesgos implícitos en estos cambios son enormes y pueden ser transformacionales. Si Reino Unido se retira de la Comunidad Europea y simultáneamente EU elige un gobernante que pretende perseguir una estrategia económica y política aislacionista, las consecuencias para países como México o Colombia que han apostado a favor de la globalización, serán enormes y muy negativas. Aun cuando ninguno de estos cambios se den, el sólo hecho que cuestiones tan fundamentales como estas estén bajo consideración significa que ya no se puede tener confianza en los cimientos institucionales de la economía mundial.

Estamos entrando en una era de cambios que pueden ser transformacionales. A veces este tipo de discontinuidad puede favorecer cambios largamente esperados y necesarios, pero a veces tales cambios conducen a periodos largos de inestabilidad y violencia. A ver cómo nos va.

Publicado por Reforma
11-05-2016