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El vacío de liderazgo

Ian Bremmer es el analista de riesgo político más renombrado del planeta. Sus áreas de análisis abarcan desde las tensiones territoriales entre China y Japón, la capacidad nuclear de Irán y los problemas político-fiscales de Washington y Bruselas. Autor, twittero consuetudinario y provocador de controversias, Bremmer acaba de publicar una lista de las 10 personas más influyentes del mundo.

En la última posición del decálogo de poderosos quedó el rey Abdullah de Arabia Saudita. Las decisiones que se toman en su reino tienen la capacidad de incidir en el mercado global de hidrocarburos. En cierta medida, el tamaño del subsidio a las gasolinas en México o el precio global del petróleo están influenciados por las resoluciones que se toman en esta distante monarquía.

En octavo lugar empataron la dama de las mascadas y los rescates financieros, Christine Lagarde y el Ayatollah Khamenei, el líder espiritual de Irán. La directora del FMI tiene muchas fichas en el juego que determinará el futuro de Europa. El líder de la teocracia iraní puede determinar si el destino del Medio Oriente estará marcado por la pesadilla nuclear o la tensa calma cotidiana a la que allá denominan paz.

En séptimo puesto quedó ubicado Xi Jinping, quien gobierna sobre más de un sexto de la especie humana. El nuevo líder chino tendrá la inclemente tarea de mantener la estabilidad política de su país, en un contexto de desaceleración económica. El sexto lugar le corresponde a Mario Draghi, el banquero central de Europa con el arsenal monetario que busca frenar las fuerzas centrífugas del continente.

El quinto puesto es un personaje que no podía faltar en la lista, Barack Obama. Hasta en los momentos de mayor debilidad política, el presidente de Estados Unidos tiene en su escritorio la capacidad de resolver asuntos que impactan en la vida de millones de personas. Para Ian Bremmer, la canciller alemana Angela Merkel debió de ser la mujer del año de la revista Time y por ello ocupa la cuarta posición de la lista. Su liderazgo es el cemento que une a Europa. Merkel es de las pocas jef@s de Estado europeas que han sobrevivido las consecuencias electorales de la crisis financiera.

Para que el mundo salga de la recesión, Estados Unidos tiene que recuperar el dinamismo económico. Nadie tiene más herramientas para revertir la desaceleración de la economía más grande del planeta que Ben Bernanke. El banquero central de EU se instala en el tercer lugar del inventario.

Vladimir Putin no es un zar pero su poder dentro de Rusia conoce pocos contrapesos. A la vez, Putin es el mandamás de la política, pero también de la economía, por medio de una estrategia de capitalismo de Estado. Más allá de sus fronteras, Putin tiene voz y peso en ámbitos tan variados como los mercados globales de hidrocarburos o la guerra civil en Siria. Por todo esto ocupa la segunda posición en el listado.

¿Quién quedó en primer lugar? ¿Quién es la persona más influyente del planeta? Nadie. El lugar fue declarado desierto. Hoy no existe un liderazgo global que pueda por sí solo prevenir guerras, estabilizar la economía o definir una estrategia coherente frente a problemas transfronterizos como el cambio climático o el narcotráfico. Estados Unidos sin duda ocupa un lugar preeminente, pero nuestros vecinos norteños no se pueden poner de acuerdo en cómo poner su propia casa en orden. La polarización interna y la parálisis política no son los mejores cimientos del liderazgo internacional. El Tío Sam no es el mismo de antes y el mundo tampoco. ¿Cuál es la moraleja para México? En un mundo con potencias menguantes y poderes dispersos, los países con relaciones comerciales y políticas más diversas tendrán mejor capacidad para sortear la adversidad. En resumen: no poner todos los huevos en la misma canasta.

@jepardinas