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Energías renovables

Hace muy poco tiempo nos tenía atónitos el potencial económico del gas natural derivado del fracking. Hoy, las fuentes de energía que están acaparando la atención son las energías renovables.

En 2013, el Department of Energy del gobierno de EUA proyectaba que los costos de sistemas eléctricos solares declinarían a un ritmo anual entre 12 y 15 % (http://www.nrel.gov/docs/fy14osti/62558.pdf). A ese ritmo de mejora el gobierno americano proyectaba que la electricidad generada usando paneles solares alcanzaría niveles competitivos con el costo de la generación en plantas de ciclo combinado al inicio de la década de los treinta.

El Department of Energy se equivocó. La realidad rebasó las expectativas de los analistas más optimistas. Los costos de sistemas de energía solar declinaron a un ritmo muy superior al esperado en 2013. En 2020, la energía solar costará la mitad de lo que los analistas esperaban que costaría. Consecuentemente, se espera que la energía eléctrica solar compita al tú por tú con la tecnología de ciclo combinado a principios de la próxima década. (https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-06-15/solar-power-will-kill-coal-sooner-than-you-think?cmpId=flipboard).

El año pasado, el costo de los paneles solares bajo 30% y sigue bajando.
Algo similar había sucedido anteriormente con la generación eólica. Hoy, los costos sin subsidios de la generación eólica son competitivos con la generación de ciclo combinado (http://www.awea.org/falling-wind-energy-costs).

Estos resultados han sorprendido a propios y extraños. La competitividad intrínseca de las fuentes de energía renovable es una gran noticia para todos los que están preocupados por los efectos climáticos de los gases de efecto invernadero. Como se apunta en el documento de Bloomberg arriba citado, dentro de pocos años la mayor parte de la inversión en generación eléctrica será en energía renovable, sobre todo si como pronostica McKinsey & Co. Inc.

(http://www.mckinsey.com/business-functions/sustainability-and-resource-productivity/our-insights/the-new-economics-of-energy-storage) la tecnología de almacenamiento y control dinámico de la generación de energía siguen avanzando velozmente, resolviendo su mayor limitación: la intermitencia.
Estos avances traen de cabeza a los encargados de planear el crecimiento de sistemas eléctricos, pero esa es la única noticia mala. El avance de las tecnologías renovables está resultando un bálsamo para la naturaleza y un premio económico para países como el nuestro que cuentan con una situación natural favorable.

México probablemente será uno de los grandes ganadores. En el País tenemos vastas zonas escasamente pobladas que se pueden aprovechar para construir grandes proyectos de generación eléctrica solar, sobre todo en el Noroeste del País.
En otras regiones, como el Istmo de Tehuantepec, y en algunas zonas de Tamaulipas y Baja California, el régimen de viento es favorable y constante, y conforme ha ido avanzando la tecnología, la fuerza del viento requerida para generar económicamente ha ido disminuyendo. Consecuentemente, grandes zonas que antes estaban por debajo del umbral de fuerza requerida para generar eficientemente, ahora se pueden aprovechar para generar electricidad a costos competitivos. Esto augura que grandes regiones del Bajío y del altiplano algún día también podrán aprovechar el viento para generar electricidad. México probablemente nunca alcanzará los costos de generación eólica de las grandes planicies de EUA, pero la situación natural del País es bastante favorable y apenas estamos empezando a aprovechar su potencial.

Pero la mayor oportunidad económica en México probablemente se dará en proyectos híbridos contra-cíclicos que puedan aprovechar la radiación del sol durante el día y el viento durante la noche. Esta circunstancia no se presenta en todas las regiones, pero donde está presente los costos integrales resultantes- la suma de generación y transmisión, más el costo de oportunidad de la tierra- resultarán ultra-competitivos.

En 2015, México reiteró el compromiso de en 2030 haber reducido 22 % las emisiones de gases de efecto invernadero. Los avances tecnológicos de las tecnologías de energía renovable hacen factible lograr esa meta a un costo relativamente bajo, siempre y cuando se avance velozmente en la instalación de proyectos eólicos y solares.

El mayor reto para las autoridades es encontrar la manera de acelerar el desarrollo de estos proyectos. Actualmente hay dos retos a resolver: El primero tiene que ver con la eliminación obstáculos que reprimen el desarrollo de proyectos de inversión en renovables. En algunos casos los problemas tienen que ver con la resolución de lagunas regulatorias, pero en muchos otros los problemas son de orden político y social.

El otro reto que enfrenta el gobierno tiene que ver con el crecimiento acerado de la red transmisión eléctrica para que la electricidad pueda fluir a los centros de demanda. Los obstáculos principales están relacionados con la disponibilidad de recursos y la voluntad política para resolver problemas de derechos de paso. Estos problemas no son insalvables, pero no se resolverán sin la intervención gubernamental.

En suma, la innovación tecnológica está ayudando a resolver uno de los principales retos que enfrenta la humanidad: cómo armonizar el crecimiento económico con la salud del medio ambiente. Todavía falta mucho por hacer para abatir los riesgos relacionados con el calentamiento global, pero el avance de las energías renovables da razones para estar optimistas.

Publicado por Reforma
22-06-2017