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Errores del año

Creo que, en general, Enrique Peña Nieto ha sido un Presidente arrojado y astuto. Sin embargo, para exaltar los logros del nuevo gobierno, ya se gastan muchos millones de pesos en publicidad oficial. Así que me parece redundante dedicar este espacio a repasar sus aciertos. Mucho más interesante dedicarle 500 palabras y cinco minutos de lectura a los errores de primer año.

Cuando pensamos en la palabra "institución" viene a la mente un organismo trascendental para la vida de la República. En su definición más elemental, las instituciones son una mezcla de normas, edificios y personas. El Congreso de la Unión, el Banco de México o la UNAM son algunos de los ejemplos obvios cuando se habla de instituciones clave del Estado mexicano. En tiempos de Google y los procesadores de información, hay una imprevista categoría de instituciones que pueden servir para mejorar la salud, reducir los problemas de inseguridad y combatir la pobreza. Las bases de datos son instituciones fundamentales del siglo XXI. Hacer política pública sin el sustento de información detallada y cuantitativa es una olimpiada de palos de ciego.

Hace unos años, uno de nuestros clásicos de la estridencia política mandó al diablo a las instituciones. Uno de los peores errores del gobierno de Enrique Peña Nieto es permitir que se manden a la basura dos instituciones clave del México moderno: la prueba ENLACE de la SEP y la encuesta de salud asociada al Seguro Popular.

La Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) es una prueba que se aplica a nivel nacional, a niños y niñas en educación básica, en las asignaturas de español y matemáticas. Gracias a este examen, México tiene información comparable de los conocimientos y habilidades que tienen los estudiantes a partir de tercero de primaria. Los resultados de la prueba han aportado evidencia sobre las enormes brechas y desafíos del sistema educativo. Estos datos han contribuido a detonar una mayor participación de los padres de familia y la sociedad civil en la vida de las escuelas y el destino de la educación.

La SEP anunció que 2013 será el último año en que se aplique la prueba ENLACE y el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación todavía no tiene listo el examen de reemplazo. La estrategia más razonable hubiera sido tener lista una nueva prueba estandarizada antes de apresurarse descartar un examen imperfecto, pero que seguramente es mejor que no tener nada. Como sostiene la organización Mexicanos Primero, "la prueba ENLACE es un instrumento de transparencia y rendición de cuentas que debemos defender como patrimonio de toda la sociedad". Ese patrimonio de datos e información tiene hoy un destino incierto.

En el programa de Consulta Segura se aplica una encuesta para establecer el perfil de riesgos de salud de cada uno de los 53 millones de afiliados al seguro popular. Cerca de 12 millones de personas ya habían pasado por una revisión médica de rutina para conocer su peso, talla, tensión arterial, glucosa, hemoglobina e índice de masa corporal. El estudio también incluye información de antecedentes familiares de diabetes e hipertensión arterial. Durante el primer año del sexenio no se ha dado información sobre los avances en la captura de esta gigantesca encuesta de salud. La continuidad del ejercicio está en entredicho. Con la salvedad de la identidad de los pacientes, el resto de la información de la base de datos debería ser patrimonio colectivo. De poco sirve subirle el impuesto al refresco si no se tiene una estrategia general de salud pública para encarar la crisis de obesidad. Esta encuesta permite ubicar, a nivel de municipio, dónde están explotando las epidemias de enfermedades crónicas que nos costarán mucho dolor y dinero a los mexicanos. El desdén por las bases de datos, esas instituciones públicas del siglo XXI, sienta un mal precedente para el próximo quinquenio. Gobernar sin datos e información es gobernar mal.

Publicado por Periódico Reforma. (01-12-2013)