Artículo

Está Carbón

"Apaga la luz porque se inunda Tabasco". Con esta frase iniciaba un comercial de radio con propagada política. Como en México se anuncian todas las oficinas de gobierno, los poderes del estado y autoridades con distintos niveles de importancia, ya no recuerdo bien si era una pauta comercial del senado, los diputados o algún partido político. Si hubiera un premio de Cannes a la campaña de publicidad más ñoña del planeta, ese anuncio tendría buenas aspiraciones de ganarse el primer lugar. El mayor problema es que el comercial tiene algo de razón.

En una planta termoeléctrica, la quema de carbón produce vapor de agua, el cual impulsa una turbina que genera la electricidad. Estas plantas no sólo producen energía, sino también cuantiosas emisiones de dióxido de carbono, uno de los gases que, de acuerdo con el consenso científico, genera el calentamiento global.
Aun si apagas la luz, probablemente, Villahermosa se seguirá inundando debido a que la capital de Tabasco creció anárquicamente sobre el territorio de una ciénega. Sin embargo, la mugre vaporosa del carbón y sus consecuencias térmicas representan el mayor desafío a la continuidad del planeta, tal y como hoy lo conocemos. Un estudio reciente calcula que 500 millones de personas en la región norte de China verán reducida su expectativa de vida, en más de 5 años, como consecuencia de la contaminación atmosférica derivada del carbón. En la publicidad de bienes raíces de Beijing, los edificios nuevos presumen tener incorporados sistemas de filtros para partículas PM2, polvos infinitesimales que flotan en el aire como consecuencia de la quema de combustibles fósiles. La crisis de salud pública por la contaminación en China es uno de los principales problemas políticos y económicos de ese país. En la última quincena, tres revistas internacionales, Wired, The Economist y Fortune han hecho tres distintos reportajes sobre el reto de descarbonizar y descontaminar a la economía más dinámica del planeta. Más del 75% de la electricidad en China se produce con carbón.

Cuando la mayoría de las personas pensamos en carbón, nos viene a la mente la imagen de un anafre, una locomotora antigua o una fábrica de tiempos de la revolución industrial. Sin embargo, el carbón es la principal fuente de generación de energía eléctrica de nuestro tiempo. Cuarenta por ciento de los focos del planeta se encienden gracias a la quema de este mineral. En México, CFE produce sólo 12% de su electricidad con plantas de carbón.
Las energías renovables como la solar y la eólica son una gran promesa y una esperanza, pero todavía están lejos de ser una alternativa para mover a un mundo que cada vez demanda más energía. Para 2010, México producía menos de medio punto porcentual de su electricidad por estas energías limpias, Estados Unidos menos del 2% y Alemania menos del 8%. El problema del carbón son sus virtudes: es barato, abundante y accesible.

Estados Unidos ha logrado reducir su dependencia del carbón gracias al uso de gas natural, otro combustible fósil, pero menos agresivo con el medio ambiente. La producción de gas por medio de perforación horizontal y fractura hidráulica de pozos tiene también externalidades negativas y riesgos que deben atenderse. Sin embargo, el reemplazo de gas por carbón parece en el corto plazo la medida más importante para reducir las causas que originan el cambio climático. Grupos ambientalistas, como el Breakthrough Institute, consideran al gas como un "combustible puente" que puede ayudar a comprar tiempo mientras se desarrollan mejores tecnologías para hacer viables las energías renovables. México tiene muchas reservas de gas, pero se encuentran atrapadas en nuestro subsuelo. ¿La reforma energética nos permitirá aprovechar esta bendición de la geología? La respuesta a esa pregunta será el combustible de algún texto futuro.

Publicado por Reforma
27-04-2014