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Examen de confianza

La Ley 3 de 3 representa una prueba histórica para el Congreso y los partidos políticos. Al apoyar esta iniciativa ciudadana más de 300 mil mexican@s otorgamos nuestro voto de confianza a las instituciones de la República. La firma de la propuesta involucra una enorme esperanza: la ruta serena de las instituciones es el mejor camino para corregir la disfuncionalidad de nuestra República.

En Argentina, a principios de este siglo, llegó la demanda colectiva de "que se vayan todos" como un rechazo generalizado a los políticos profesionales de diversos colores e ideologías. Después vino un periodo de inestabilidad política, con 6 presidentes distintos en menos de 18 meses. Para solucionar la crisis de ingobernabilidad llegó el matrimonio Kirchner y se sentó en el poder por una docena de años. Durante la segunda mitad del siglo XX, Venezuela era una excepción democrática a la regla de dictaduras militares en América Latina. Había un sistema de partidos con fama de corrupto, pero se cumplía con garantizar la alternancia en el poder sin violencia, ni sobresaltos. Sin embargo, la crisis económica y mala reputación de los principales partidos políticos generó las condiciones sociales idóneas para la llegada de Hugo Chávez. ¿Es una desmesura comparar al México de hoy con la Venezuela de fines del siglo XX o la Argentina de principios del XXI? Puede ser, pero existe una similitud preocupante: el desprestigio de la política y los partidos.

De acuerdo a la encuesta de Buendía y Laredo de marzo de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto se encuentra en el punto más alto de rechazo popular al ser reprobado por el 56% de los encuestados. Sólo el 32% aprueba su gestión. En la medición de la empresa BGC, los partidos políticos y los legisladores tienen los niveles más bajos de confianza de todas las instituciones que mide el estudio. Setenta y dos por ciento de los encuestados tiene poco o nada de confianza en los legisladores, en el caso de los partidos la cifra llega al 75%.

La Ley 3 de 3 aterriza en medio de la crisis reputacional de la democracia mexicana. Una vez que inicie el debate, cientos de miles de ciudadanos evaluaremos el compromiso real de cada uno de los integrantes del Senado y la Cámara de Diputados para aprovechar esta oportunidad histórica. El procesamiento legislativo de la Ley 3 de 3 permitirá comprobar si las iniciativas ciudadanas son un instrumento para incrementar la confianza hacia los políticos, o profundizar las percepciones de desconfianza e incredulidad.

Con la Ley 3 de 3, la sociedad mexicana demostró que está a la altura de los retos de nuestra República. Se dejó de lado el hartazgo estéril para dar paso a una propuesta innovadora y constructiva. La protesta pública tomó forma de participación cívica. La voluntad de transformar a México se encarnó en una iniciativa elaborada con la validación de algunos de los mejores juristas del país. Como dijo el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el doctor Pedro Salazar, la Ley 3 de 3 es una iniciativa "técnicamente sólida, políticamente imparcial y socialmente útil".

Más de 300 mil ciudadanos demostramos nuestra confianza en las instituciones democráticas de México. Confiamos en que la clase política es capaz de escuchar la demanda social y forjar mecanismos anticorrupción apegados a las mejores prácticas internacionales. El abuso de los cargos públicos para beneficio privado erosiona a las instituciones de la democracia y frena el potencial de nuestra economía. Aprovechemos la oportunidad que la historia ha puesto ante nuestras manos. La primavera mexicana está por comenzar y anhelamos que se convierta en una estación que transforme para bien el futuro de México.

Publicado por Reforma
20-03-2016