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Fichas de dominó

La expropiación de YPF por el Gobierno argentino causó que el Presidente español comentara que esa decisión sería muy costosa para la reputación de América Latina como sitio para hacer inversiones. Los comentarios de Rajoy tuvieron amplia difusión. Para minimizar consecuencias del tipo que pronosticó Rajoy, los gobiernos de varios países (v.gr. México, Colombia y Chile) aclararon que no compartían la filosofía estatista del Gobierno de Fernández. Otros gobiernos (v.gr. Brasil y Bolivia) también marcaron su distancia de la decisión, aunque en términos más matizados, arguyendo que este tipo de cuestiones eran decisiones soberanas que tenían que evaluarse en el contexto particular de los intereses de cada nación. Hubiera sido preferible que distinguieran entre los intereses de un gobierno y los de Argentina, pero ni modo.

La expropiación fue un evento tan notable que los partidos políticos de México tuvieron que manifestarse al respecto. Los pronunciamientos del PRI y el PRD dieron prelación al argumento de soberanía; en cambio, la candidata del PAN rechazó la decisión de Fernández.

Mi reacción cuando conocí el comentario de Rajoy fue de irritación. Se me hizo incorrecto que involucrara a toda la región en el conflicto entre España y Argentina. Pero antes de aventurar un comentario decidí revisar la cita completa. Cuando la leí me percaté de que lo que realmente había dicho al respecto era más sutil y que los matices se habían perdido en lo que había reportado en la prensa. Pero golpe dado, ni Dios lo quita. Lo que reportaron los medios fue lo que trascendió en la memoria colectiva.

Poco después, en la conmemoración del Día del Trabajo, Evo Morales anunció la expropiación de otra empresa española, en este caso una empresa distribuidora de energía eléctrica. Esta decisión no fue tan espectacular o sorprendente como la anterior. Morales acostumbra aprovechar el Día del Trabajo para hacer anuncios de esta naturaleza y el conflicto entre el Gobierno boliviano y la empresa española era conocido. No obstante lo anterior, la decisión fue un caso más que se sumo a la lista de expropiaciones que han hecho varios gobiernos populistas de la región. Estoy seguro de que no pasará mucho tiempo para que aparezca un artículo en el Wall Street Journal o el Financial Times reportando que en América Latina hay una tendencia general a favor del intervencionismo económico y la expropiación de empresas. El efecto de ese tipo de artículo será causar que suba la percepción de riesgos en la región, sin que se distinga claramente entre las políticas públicas que ejercen los gobiernos de los diversos países.

Por ello, es probable que el comentario que le achacaron a Rajoy acabe siendo profético, no por lo que dijo sino porque será casi irresistible para algún reportero escribir un ensayo con ese mensaje. Salir a contener ese riesgo es importante. Si no se logra que las políticas públicas del País se puedan distinguir de lo que dicen y hacen los gobiernos de Fernández, Chávez y Morales, se corre el riesgo de que asocien a México con las conductas de nuestros vecinos. La consecuencia de esto seria elevar el costo de capital del País, con todo lo que eso implica.
Hasta el momento, este riesgo parece ser pequeño, pero los mercados de capitales están sumamente nerviosos, tanto por lo que acontece en Europa y Estados Unidos, como por las decisiones que han tomado los gobiernos populistas del subcontinente. En momentos como estos es importante marcar una distancia clara entre las políticas responsables que han perseguido todos los gobiernos mexicanos a partir de los ochenta y los excesos populistas de varios países latinoamericanos.

El efecto dominó sí existe. Pero el riesgo actual no es que este Gobierno o el subsecuente se vayan a contagiar del populismo de Argentina o Venezuela, sino que algún segmento importante de inversionistas llegue a la conclusión de que este riesgo existe y se desaten procesos que aumenten la percepción de riesgo país de la economía.
Una de las principales ventajas competitivas del País es que la mayoría de los partidos han repudiado el populismo que persiste en Venezuela, Argentina y Bolivia. México pagó caro los excesos populistas de la década de los setenta, pero afortunadamente ese periodo ya pasó; desde entonces, los gobiernos mexicanos han actuado responsablemente, evitando tomar decisiones basadas en planteamientos demagógicos. Es indispensable seguir por este camino y mostrar que la economía de México no es una ficha del dominó populista.
 
Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Consejo del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.