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Fulles: Política pesada tomada a la ligera

Un ex-director general de aeronáutica civil de SCT en 2008, después del trágico accidente aéreo en la Ciudad de México en el cual pereció el entonces secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño, me decía que lo malo de la aviación es que cuando ocurren accidentes, estos suelen ser dantescos. Ocurre algo similar con los transportes pesados.

En 2012 y 2013 tuvimos algunos accidentes de los llamados fulles – camiones doblemente articulados – que por los muertos y heridos que hubo, parecían verdaderamente visiones del infierno de Dante. Sin embargo, a diferencia de la aviación, estos accidentes atípicos en la estadística motivaron un gran movimiento de prohibición de este tipo de transportes. SCT convocó un panel de expertos para decidir sobre el peso máximo de los camiones, y hay iniciativas de ley encaminadas a su prohibición.

En IMCO nos preocupó el tema, porque los transportes son una parte nodal de la economía mexicana. El autotransporte es una de las clases económicas del sector servicios que más valor económico agrega. En promedio en los últimos 12 trimestres, a tasa anualizada, el sector ha crecido al 4.1%, y representa el 2.7% del PIB nacional.

México es inusual porque el ferrocarril es incipiente, a pesar de ser un país con una población muy dispersa. La aviación de carga no tiene un volumen interesante, no hay posibilidades para la navegación fluvial, y la de litoral ha estado prohibida históricamente por consideraciones de seguridad nacional. Por eso, nuestro transporte de carga ha crecido alrededor de la red carretera.

Los fulles – estos grandes camiones bi-articulados que usted habrá visto – son la modalidad de transporte de carga más económica, especialmente en carretera. Son relativamente lentos, y eso los hace menos peligrosos que otro tipo de transportes. Nuestro análisis revela que la carga o el peso del vehículo es el responsable del 1.4% de los accidentes totales. El desprendimiento de la carga es la causa del 7.6% de los accidentes mortales, mientras que los choques frontales resultan en muertos y heridos en el 75.8% de los casos. Con datos del sistema municipal de bases de datos del INEGI, concluimos que los transportes pesados son responsables del 2% de los accidentes en carretera. Es mucho más peligroso subirse a la carretera con un coche, moto, o bicicleta. Nuestros cálculos indican que los accidentes de fulles dejan muertos o lesionados en el 9.2% de los casos; las motos, 89.6%; los autos, 45%; los autobuses, 30.9%.

El control del peso en camiones es uno de los instrumentos que tiene la autoridad para que no se accidenten los camiones, pero no es el instrumento idóneo. La estadística de SCT revela que a partir de 2005 no hay infracciones en carretera por inspección médica. De 819,520 inspecciones médicas que se hacían en 2000, en 2010 se hacían 158,400.

Prohibir los fulles incrementaría el costo de transporte un 26%. Esto puede resultar en incrementos de precio que van entre 5 y 10% para la mayoría de los productos de consumo popular, que son de alto volumen y peso y bajo valor económico. Por ello, la regulación tiene que plantear objetivos claros y buscar instrumentos amplios para lograr esos objetivos.

La inspección médica, la inversión en tecnologías de frenos de disco, suspensión neumática, ABS, GPS, es mucho más importante que restringir el peso de los camiones. Ojalá la autoridad tome una posición de regulación integral, y no la de darle contentillo a grupos de interés que tratan de favorecer su modelo de negocio particular.

 

* Director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

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