Artículo

Futuro de la OMC

La reciente elección del candidato brasileño a la Dirección General de la OMC es un mal augurio para el comercio internacional multilateral basado en reglas, y no porque el individuo en cuestión no esté calificado para conducir a la institución, sino porque obtuvo su respaldo de una mayoría de países que favorecen un modelo económico más intervencionista y proteccionista que el que tradicionalmente ha representado la OMC. El modelo que está emergiendo es menos neutro que el anterior y da prelación al bienestar de ciertas naciones (y dentro de estas, a ciertos grupos políticos y económicos) por arriba del bienestar del conjunto.La fase final del proceso para elegir al Director General fue bastante teatral. Se planteó como si fuera una competencia entre dos arquetipos económicos puros. Correspondió a Herminio Blanco representar el modelo económico aperturista, mientras que Roberto Azevêdo, de Brasil, representó el modelo intervencionista/proteccionista. Como casi siempre sucede, ninguno de los candidatos es un representante tan puro del arquetipo que representó.

Si Herminio Blanco fuera 100 por ciento representativo de la ortodoxia aperturista, nunca habría estado dispuesto a negociar acuerdos regionales, puesto que tales acuerdos gradualmente han ido erosionando la razón de ser de la OMC. En la vida real, Blanco no ha sido tan puro como tal ideal exigiría: lideró negociaciones bilaterales con muchos países y fue uno de los principales artífices de varios de los tratados regionales que existen a nivel mundial, incluyendo el TLC con Estados Unidos y Canadá y el acuerdo comercial con la Comunidad Europea. También impulsó acuerdos regionales con los países centroamericanos y con los del Pacto Andino y fue el principal promotor del acuerdo bilateral de comercio e inversión con Japón.

Con ello no estoy diciendo que Blanco es culpable de haber traicionado principios sagrados. Estoy seguro de que Blanco piensa que conviene a México, y en general a todos los países del mundo, basar su comercio internacional en un modelo de economía abierta que cuente con el respaldo de reglas claras (como las que provee la OMC). Pero Blanco es un hombre práctico que sabía que esperar a que el mundo se conforme al modelo ideal implicaría una enorme pérdida de bienestar para los mexicanos. Así es que "puro al 100 por ciento", no, pero práctico y comprometido con una solución second best, sí.

A Azevêdo no lo conozco, pero tampoco puede ser como lo pintan. Representó los intereses comerciales de Brasil en Ginebra con éxito y usó las reglas de operación de la OMC para ir abriendo el sector agrícola de EU a productos brasileños. O sea, sabe operar dentro de las reglas que ofrece el marco institucional de la OMC, por lo que se puede concluir que no es un novato que por primera vez se asoma a ver qué es esto del comercio internacional. Sabe de qué se trata la OMC y sabe operar con sus reglas.

Lo que no me convence de todo esto no es la falta de pericia o convicción aperturista de Azevêdo, sino la naturaleza del bloque de países que lo eligió. Los BRICs y la mayoría de los países africanos, asiáticos y latinoamericanos que apoyaron a Azevêdo lo hicieron pensando en mandar un mensaje anti-aperturista a los países desarrollados (y especialmente a EU) que votaron a favor de Blanco. La alianza que se estableció habla de la intención de reestructurar las relaciones económicas entre los bloques de países que votaron a favor de uno y otro de los candidatos.

En este contexto es totalmente improbable que avance el modelo multilateral que originalmente encarnaba la OMC. Este organismos ha sido capturado por países cuyo modelo de desarrollo es más intervencionista, menos aperturista y, sobre todo, menos propenso a vivir con reglas claras.

Todo indica que este desenlace ya estaba previsto, puesto que mientras que los BRICs y sus aliados tomaban control de la OMC, los países más comprometidos con el ideal de comercio abierto con reglas claras han estado construyendo acuerdos regionales que causarán que la OMC siga perdiendo relevancia.

El destino de México en este contexto está claramente definido. Desde hace años somos parte de varios de estos acuerdos y actualmente estamos participando en la creación del TPP y en las negociaciones del TLC entre Europa y Estados Unidos. Me duele que Blanco haya perdido las elecciones en la OMC, pero me consuela saber que estamos del lado de los países que han escogido el modelo económico correcto.

 

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.