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Gobierno eficaz

Los vicios y patologías que definen a un mal gobierno integran un vasto catálogo de adjetivos calamitosos: autoritario, corrupto, negligente, derrochador, ingenuo y tú agrégale los demás que faltan en la lista. En cambio, los méritos y virtudes para forjar un buen gobierno representan un inventario más limitado por el lenguaje y por los hechos: democrático, honesto, eficaz y un breve etcétera. Diana Farrell y Andrew Goodman, de la firma de consultoría McKinsey, acaban de publicar un mapa de ruta para los (buenos) gobiernos del futuro. Su propuesta se basa en cuatro principios: el uso de evidencia para la toma de decisiones, mayor participación ciudadana, servidores públicos talentosos y bien remunerados e involucramiento más constante del sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.

En Francia, bajo el mandato de Nicolás Sarkozy, se inició una estrategia para agregar dos adjetivos infrecuentes para describir la actividad gubernamental: agilidad y simplicidad. Para lograr este ambicioso propósito, la autoridad gala estableció una lista de 50 eventos de vida que implican la interacción entre la burocracia y los ciudadanos, como, por ejemplo, sacar un acta de nacimiento u obtener un permiso matrimonial. Además, se agregó una lista adicional de 30 trámites que determinan el ecosistema para desarrollar negocios. Después, por medio de encuestas de satisfacción de usuarios, el gobierno se dedicó a medir la agilidad y simplicidad de cada una de estas interacciones. Los resultados de las mediciones y la interacción con los usuarios se convirtió en un faro guía para simplificar los 50 trámites más frecuentes en la vida de los franceses.

Una curiosidad del lenguaje, que se refleja en la calidad del gobierno, es que en idioma inglés no existe la palabra "trámite". Si buscas la traducción en el diccionario en línea thefreedictionary.com, te arrojará aproximaciones lingüísticas muy imperfectas como step (paso), formality (formalidad) o procedure (procedimiento).

Si te amparas al conocimiento colectivo de Wikipedia, la palabra trámite sólo tiene traducción en dos idiomas el euskera y el español. En comparación, licencia, otra palabra asociada a la relación entre los ciudadanos y el gobierno, tiene más de 40 traducciones distintas en Wikipedia.

El artículo de McKinsey enfatiza una mayor participación ciudadana como elemento clave para un mejor gobierno. En Estados Unidos, el sitio Regulations.gov permite que las personas emitan opiniones sobre el impacto que tendrán las normas que diseña y ejecuta el gobierno de Estados Unidos. En México, la Comisión Federal de Mejora Regulatoria tiene en su sitio de internet (www.cofemer.gob.mx) un listado interactivo de toda la reglamentación inimaginable que pasa por dependencias del gobierno. Al momento de escribir este texto había 511 anteproyectos de normas en revisión, varios de ellos con opiniones de ciudadanos. Aquí puedes encontrar y opinar sobre reglamentos tan diversos, como el que dicta criterios para el uso de células y tejidos de trasplantes humanos hasta las directrices del contenido químico de la crema que le pones a tus tacos.

En materia de capacitación y formación de talento en el sector público, los autores de McKinsey citan ejemplos elocuentes que chocan con la dura realidad mexicana. En Hong Kong, la oficina de gobierno dedicada al transporte Metro utilizó recursos importantes para pagar y capacitar a sus trabajadores y funcionarios. Hoy esta empresa público-privada es tan eficiente que no sólo administra el sistema de transporte colectivo de Hong Kong sino que también maneja redes similares de Metro en Australia, Suecia y el Reino Unido.

Un servidor público moderno debe ser una especie de triatleta, o profesional multi-terreno, que se desempeña cómodamente entre tres sectores que antes se percibían como planetas distantes: el gobierno, la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil. A problemas nuevos, soluciones innovadoras.

Publicado por Periódico Reforma 22-12-2013