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Identidad biométrica

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad no fue necesario portar un documento que comprobara la identidad de las personas. La mayoría de los seres humanos moría en el mismo lugar donde había nacido. Si nunca has abandonado el poblado donde naciste, no había la urgente necesidad de portar un pasaporte. Durante siglos, el sustantivo viajero era sinónimo de aventurero. Las largas travesías estaban reservadas para las almas inquietas dispuestas a arriesgar la vida con tal de mirar un horizonte distinto.

Las cartas de reyes para facilitar el tránsito de los viajeros entre fronteras e imperios tienen referentes desde tiempos de la biblia. En 1805, Joseph Warren Revere obtuvo un pasaporte para viajar de Estados Unidos a Europa. Como todavía faltaban algunas décadas para la invención de la fotografía, el documento tenía una descripción verbal del viajero en cuestión: "complexión delgada", "frente común" y "quijada amplia". En fenotipos poco agraciados, estas descripciones corrían el riesgo de ofender las sensibilidades del caballero o la dama que portaban el pasaporte.

En 1839, el francés Louis Daguerre inventó la fotografía moderna. Sin embargo, pasaron más de seis décadas antes de que la imagen del rostro quedara integrada en los documentos de identidad. Uno de los primeros registros en Estados Unidos fueron los archivos del Departamento de Guerra, donde se tomaba una foto de los efectivos enlistados. Hace un siglo, en 1915, EU empezó a producir pasaportes con foto. Ahora estos documentos de identidad y nacionalidad ya cuentan con códigos y barras que facilitan la lectura por medio de un rayo láser. Sin embargo esta tecnología ya es obsoleta. Con los sistemas de cómputo en la nube y los modernos lectores de huellas digitales y el iris ocular, la identificación con foto podría convertirse en un documento del pasado, igual que las cartas pasaporte basadas en la descripción de las señas particulares.

Hoy la India está llevando un ambicioso programa de registro biométrico para sus más de 1.2 mil millones de habitantes. El proyecto va a marchas forzadas con un millón de personas inscritas todos los días. En promedio, en el tiempo que te toma leer este artículo, 3,500 personas recibieron su número de identidad biométrico. Lo más revolucionario del programa es que el propósito principal de esta iniciativa no es dar credenciales con foto, sino permitir que las personas se puedan identificar ubicuamente con los rasgos irrepetibles de sus ojos y sus dedos. Ya no es necesario portar un documento que pruebe nuestra identidad. Al igual que en la antigüedad, pero ahora en un mundo globalizado, nuestras características físicas serán el medio para demostrar quiénes somos.

En un mundo donde el gobierno de Estados Unidos espió millones de mensajes, correos electrónicos y llamadas telefónicas, esta tecnología puede generar preocupaciones fundadas sobre el derecho a la privacidad y las libertades civiles. Sin embargo, para nuestro país, un programa similar al que se aplicó en la India se podría convertir en un instrumento útil para una amplia gama de políticas públicas.

Una de las razones por que las personas de bajos ingresos tienen un acceso limitado a los préstamos bancarios es por el riesgo financiero de prestar dinero sin plena certidumbre de su identidad. Con una tecnología como esta se disminuye el riesgo y, en consecuencia, se reduce el costo y las barreras a obtener un crédito. El Iphone 5s de Mac tiene incorporada tecnología para usar la huella digital como método para activar el teléfono o permitir la compra de una aplicación. Habrá que discutir riesgos y posibilidades de estas tecnologías, pero es probable que en futuro las credenciales con foto terminen en el mismo baúl que la televisión en blanco y negro, la videocasetera y las líneas residenciales de teléfono.

Publicado por Periódico Reforma
30-03-2014