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Indigestión

Soy de esas personas que tiene la costumbre de leer todas las cláusulas de los contratos que he de suscribir. Y si el texto establece condiciones económicas, me gusta modelarlas para estar seguro de entender todas sus implicaciones. En esto no estoy solo; ni siquiera soy especialmente cuidadoso. Conozco a muchas personas, sobre todo abogados corporativos y financieros, que son mucho más obsesivos a la hora de revisar y firmar contratos.Esta costumbre la aprendí de mi madre. Aunque mi padre fue un hombre de negocios exitoso, lo de él no eran los detalles. En cambio, mi madre destacaba en esta cuestión. Venía de una familia de abogados que la contagió con su ejemplo profesional. Me pregunto cómo le habría hecho si le hubiera tocado revisar, digerir, discutir y negociar las piezas de legislación que están programadas para el Primer Periodo Ordinario legislativo.

En su mensaje del Informe, el Presidente advirtió que estos 120 días serían un periodo de muy intensa actividad legislativa. No exageró. Los asuntos programados son muy variados; y entre ellos hay varios muy importantes que definirán la dirección futura del País. No veo cómo los legisladores más conscientes y estudiosos vayan a poder revisar y votar cada una de las piezas de legislación que están en la agenda. Para ilustrar el punto que estoy haciendo, conviene revisar el detalle de la agenda legislativa.

El Ejecutivo federal acaba de presentar el Paquete Económico 2014 y la reforma hacendaria. Estas propuestas definirán los ingresos fiscales y el financiamiento disponible para el próximo ejercicio fiscal. Establecidas y negociadas las condiciones del paquete de ingresos, corresponderá discutir y negociar las condiciones del Programa de Egresos de la Federación del año próximo.

En cualquier año legislativo normal, la negociación del paquete fiscal del Gobierno federal es compleja porque afecta el bienestar de diversos grupos de interés. No es raro que se estén debatiendo los detalles finos de estas piezas de legislación hasta el último minuto del Periodo Ordinario. No creo que este año vaya a ser la excepción, sobre todo si toma en cuenta que el Gobierno federal confeccionó el paquete legislativo en secreto, sin considerar los puntos de vista de grupos influyentes. El paquete propuesto contiene cambios que han creado descontento, como son: la consolidación fiscal de resultados, la eliminación de regímenes especiales del ISR, la homologación del IVA en la frontera y varios más. Por ello, el paquete económico fiscal requerirá la atención de miembros de las dos Cámaras.

Esta parte de la agenda legislativa es apenas la punta del iceberg. Durante el mismo Periodo Ordinario se considerarán muchos otros temas clave. La reforma más controversial a considerar es la energética. Ya se conocen las dos propuestas de reforma constitucional del PAN y el PRI. Personalmente, me gusta más la del PAN, pero la del PRI también abre espacios económicos muy significativos que conviene considerar.

Independientemente de cuál texto constitucional se apruebe, el detalle fino de las propuestas no se conocerá sino hasta que se presenten las modificaciones a las leyes secundarias del sector. Estos textos causarán controversia y serán debatidos en las Cámaras, en los medios y en las calles. Y qué bueno que así sea; los cambios a considerar son muy importantes y marcarán el rumbo futuro de la economía.

Además de estos, habrá varios otros temas económicos a considerar, como son: la legislación secundaria de la Ley de Competencia Económica; la del sector de telecomunicaciones y la del sector de minería. La agenda económica es rica y transformacional.

Pero sería un error pensar que la agenda legislativa está compuesta exclusivamente de temas económicos. Varios líderes del PAN y el PRD desean condicionar el apoyo de sus partidos a la reforma energética a que se instrumenten reformas políticas profundas. Entre las ideas que se discuten está la propuesta de transformar el régimen presidencialista del País en uno semiparlamentario.

Varios de los que proponen este cambio también quieren introducir la reelección de Presidentes Municipales y de legisladores. Junto a estos cambios, las propuestas de adelantar la toma de protesta presidencial al 15 de Septiembre y modificar el fuero de los legisladores lucen modestas, aunque también sean importantes.

Para colmo, hay varias otros cambios fundamentales que se deben considerar durante este Periodo Ordinario. Destacan entre ellos la creación de un Código Penal Único y el establecimiento de un Código de Procedimientos Penales. Los dos son indispensables para mejorar el funcionamiento del régimen de derecho del País.

No sé cómo le vayan a hacer los legisladores. Si hacen su trabajo a conciencia, no tendrán un solo minuto para hacer cualquier otra cosa. Ojalá que esta agenda tan ambiciosa no los indigeste.

 

 

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C.

 

Las opiniones en esta columna son personales.