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La era del Chapo

El personaje más emblemático del crimen organizado en México era un sinónimo de un Estado debilitado, incapaz de hacer cumplir la ley. El arresto de Joaquín Guzmán Loera es un triunfo del gobierno de Enrique Peña Nieto, pero también es una oportunidad histórica para cerrar un absurdo que ha hecho época.

La elite criminal mexicana tiene una eficiente capacidad para renovar sus liderazgos. Ninguno tan emblemático como El Chapo, pero la lista de apellidos ilustres del narcotráfico puede llenar un párrafo de varios renglones: Caro Quintero, Fonseca Carrillo, Arellano Félix, Palma Salazar, Lazcano Lazcano, Treviño Morales, sólo por nombrar a las figuras más encumbradas. Si el Chapo no se vuelve a escapar de la cárcel, su carrera criminal estará próxima a su fin, sin embargo el poder corruptor del narcotráfico sigue ahí, igual que ayer, igual que hace treinta años.

Hasta hace poco tiempo parecía complicado concebir la existencia de un mercado regulado de drogas legales. Hoy, en dos estados de la unión americana, la mariguana tiene restricciones semejantes al tabaco y el alcohol. En otros 22 estados de EU, la cannabis tiene las mismas restricciones que un antibiótico o una píldora antidepresiva. El presidente Obama decidió no interferir con la legalización recreativa de la mariguana en Colorado y Washington. La Casa Blanca hubiera podido iniciar una controversia ante la Suprema Corte de EU, pero no hizo nada. Su inacción es una forma de permiso.

En noviembre de 2010, la revista médica The Lancet publicó un índice para calcular el daño que causan las drogas tanto a los individuos que las consumen, como las personas que conviven en su entorno. El estudio incluyó veinte drogas distintas y el daño se medía en una escala de 100 para la substancia más perjudicial y cero para la más inocua. La heroína, el crack, la cocaína y las metanfetaminas fueron las que tuvieron las calificaciones más altas en daño individual. El alcohol, la heroína y el crack, las que ocasionaban mayores consecuencias perniciosas a los no usuarios. De acuerdo al ranking, la mariguana era tres veces menos dañina que el alcohol y ligeramente menos perjudicial que el tabaco.

La investigación científica nos aporta la evidencia. El vecino del norte nos da el ejemplo. La captura del Chapo brinda la oportunidad de construir una nueva estrategia para enfrentar el problema de las drogas. La semana pasada legisladores del PRD de la ALDF presentaron una propuesta que busca transformar las reglas para el consumo de mariguana en el Distrito Federal. La iniciativa resulta una aproximación gradual, mucho más moderada a lo que ya se permite hoy en varias regiones de Estados Unidos. Se dice que la cannabis es una droga de entrada para el consumo de substancias mucho más adictivas y nocivas para la salud humana. ¿Por qué el alcohol y el tabaco no son consideradas "drogas de entrada" al uso de la cocaína o el crack? La respuesta es simple: son substancias legales y reguladas. El contexto de prohibición e ilegalidad le da un tratamiento homogéneo a drogas con niveles muy distintos de toxicidad. Al regularizar las reglas para el consumo de mariguana, la iniciativa del PRD permite ponerle un cerrojo a esta puerta de entrada a drogas más duras.

Al ver las imágenes de la captura del Chapo se percibe que "el criminal más buscado del mundo" y el "enemigo público número uno" tiene la facha y el porte de un hombre promedio. Mientras no cambiemos las reglas del negocio de las drogas, en unos años o sexenios, estaremos celebrando la captura de un nuevo protagonista de esta farándula criminal. Entre hoy y ese día hipotético en un eventual futuro habrán corrido muchas balas y demasiada sangre. El fin de la bonanza del narco mexicano no ocurrirá con una impecable operación policial, sino con una valiente y audaz transformación de las leyes que fomentan el negocio.

Publicado por Periódico Reforma

23-02-2014