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La técnica al servicio de la patria

Me sorprendió bastante que el secretario Osorio Chong ganara la negociación con los estudiantes del Politécnico cediendo en absolutamente todas sus demandas. Después de todo cuando se negocia se cede en algunas cosas pero se mantienen otras como las posiciones irreductibles en las que uno no debe ceder.

“No debe tecnificarse la educación universitaria”, decía el Twitter de la Secretaría de Gobernación citando el discurso de su titular cuando el viernes pasado le hablaba a los estudiantes en la calle. Me preguntaba qué quería decir con eso. Los muchachos protestantes del poli solicitaban que sus carreras tuvieran el nivel de licenciaturas e ingenierías, que no se convirtieran en disciplinas menores del tipo técnico que se han desprestigiado mucho en México. También pedían que los programas no se cambiaran para aprender materias de empresarialidad.

No termino de entender las peticiones. El tema técnico y las ocupaciones con corte de CONALEP deben preocupar a los muchachos con justa razón, pero ¿qué tal que pudiéramos organizar sistema de educación técnico como el de los alemanes?

El tema de la empresarialidad me desconcierta. ¿cómo se imaginan los muchachos que se producen las cosas si no es en empresas? Aún si viviéramos en un país donde el estado es grande, como Francia o China, los bienes y los servicios se producirían en empresas, aún si esas empresas fueran propiedad del estado. La producción hecha de manera individual se ha ido abandonando gradualmente en todo el mundo desde el siglo XVIII.

Alguien les dijo que si aprenden de cultura empresarial estarán sirviendo a intereses oscuros y no cumplirán con el lema de poner la técnica al servicio de la patria. Eso implica que la protesta de los muchachos tiene un trasfondo enteramente político, no educativo.

Por eso, no está mal que sea el secretario de Gobernación el que salga a dirimir un tema que, a todas luces, es de su resorte. Lo que sí es terrible es que la política educativa se haga en la Secretaría de Gobernación.

Sí necesitamos técnicos. Para la industria petrolera renaciente, necesitaremos decenas de miles. Si queremos estar en las industrias relacionadas al conocimiento, necesitaremos decenas de miles de programadores.

La educación técnica no es el tramo post-secundario de la educación en el que producimos plomeros glorificados. La educación técnica puede ser la diferencia para que las universidades sean verdaderos centros de excelencia, y a la vez, podamos dotar de educación a millones de personas.

El técnico eventualmente debería poder evolucionar hacia una carrera universitaria, pero no como las concebimos en México. En el sistema anglosajón, por ejemplo, los primeros dos años permiten a los estudiantes aprender muchas materias de cultura general que les ayudarán a ser mejores personas y ciudadanos. No se pretende de jóvenes de 18 la hiperespecialización que nosotros queremos de los aspirantes a licenciatura.

La realidad es que la educación humanista es muy importante, pero también es útil para formar políticos – como Osorio, como AMLO. Lo que estamos presenciando es cómo el PRI y Morena se disputan al talento de la política de las próximas décadas. Tanto a los que protestan como a los políticos, el destino del Poli les da igual.

Publicado por Capital de México

07-10-2014