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La verdad y las redes sociales

"Todo mundo tiene derecho a su propia opinión, pero a no sus propios hechos".
Daniel Patrick Moynihan

El epígrafe de esta columna es una cita atribuida al célebre político y sociólogo americano, Daniel Patrick Moynihan. La crítica que hacía el senador en la década de los sesenta a las prácticas de ciertos políticos de su era es 100 por ciento aplicable a las prácticas de demagogos presentes en los sistemas políticos de democracias maduras, como las de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Grecia y España y en los de democracias menos desarrolladas, como las de Brasil, Venezuela, Argentina y México.

Una de las principales vulnerabilidades de las democracias es que su apertura al diálogo político competitivo sea aprovechada por un demagogo para difundir y propagar mentiras que sirvan para llevarlo al poder. Una vez instalados en el poder los demagogos invariablemente prohiben la libertad de expresión y utilizan medios autoritarios para mantenerse en el poder.

Históricamente, la mejor opción para controlar ese riesgo ha sido asegurar que el costo político de propagar mentiras sea elevado, cancelando los beneficios que derivan de las mentiras. Por ello, la mayoría de las sociedades democráticas han procurado controlar ese riesgo instrumentando medidas que faciliten que todos los competidores políticos tengan acceso a los medios para difundir sus mensajes y, en su caso, para desmentir calumnias y contrarrestar mensajes falsos.

Generalmente, la competencia política ha conjurado el riesgo.
Pero, a veces, la competencia política es insuficiente. Algunas mentiras son como virus que se multiplican más velozmente que los anti-cuerpos disponibles para combatirlos. En esos casos, sin la intervención de un agente externo que apoye las defensas del organismo que está siendo atacado el organismo puede sufrir una crisis devastadora.

En las democracias casi siempre existe uno o más medios independientes de información que asumen el papel de agentes externos garantes de la salud del sistema político. Pero para cumplir ese papel el medio de difusión debe contar con una reputación que acredite su independencia, veracidad y objetividad.

Hay varios ejemplos que ilustran el valor del periodismo independiente. Durante la década de los cincuenta, Edward R. Morrow tuvo un papel protagónico en defensa de la democracia americana enfrentándose a Joseph McCarthy, quien había desatado una persecución de comunistas que acabó en cacería de brujas, destruyendo las vidas y carreras de miles de personas. En México, la aparición del periódico REFORMA detonó un proceso de mayor apertura e independencia de los medios impresos que ha sido valioso para el País.

Pero, la innovación tecnológica está dando al traste con el papel que tenía el periodismo independiente como árbitros y guardianes de la verdad en las competencias políticas.
El crecimiento explosivo de las redes sociales digitales ha causado una tremenda fragmentación de los canales de difusión de información y comunicación. Hasta hace poco, para difundir un punto de vista o una noticia ampliamente, se requería ganar acceso a un medio de comunicación que tuviera ese tipo de alcance. Eso no era fácil de lograr, puesto que además de cubrir el elevado costo de difusión implícito era indispensable librar los filtros de calidad editorial y veracidad que generalmente imponían los medios más serios y respetados. Una nota mal redactada o ostentosamente mentirosa estaba condenada a una vida corta y una difusión limitada.

Pero, dos atributos de las redes sociales están cambiando la naturaleza de publicación y difusión de mentiras. El primero de estos atributos es que la innovación tecnológica redujo el costo de difusión a niveles muy bajos. Hoy, para ganar audiencia lo único que se requiere es ser llamativo. En las redes sociales la seriedad y veracidad de la información tiene escasa importancia, y menos aun la calidad y objetividad de la redacción. Estamos ante un proceso inédito para el cual las democracias no tiene anti-cuerpos. La difusión de mentiras puede infectar a millones de personas a bajo costo, sin que exista un filtro que limite la difusión de calumnias y mentiras.

El segundo atributo de las redes sociales también es importante. Las redes sociales operan como archipiélagos, cuyas principales "islas" están interconectadas con el resto del mundo, pero cuyas principales ligas de comunicación son con las islas más próximos. Esto hace que estas estructuras sean poco permeables a mensajes ajenos a la "verdad convencional" que prevalece dentro del archipiélago. Por ello, actualmente es casi imposible neutralizar las mentiras que se difunden dentro de cada red; también significa que el costo de mentir es relativamente bajo.

Todo lo anterior configura un entorno amenazante para las democracias. La desintermediación del sistema de difusión de información política implica riesgos que pueden conducir al colapso de una o más democracias. Urge diseñar estrategias que funcionen como anti-virus para combatir las mentiras que circulan en las redes, procurando reducir la radicalización que las mentiras provocan en el interior de las redes. Ojalá que tal tipo de estrategia no llegue demasiado tarde en el caso de EU.

Publicado por Reforma
22-09-2016