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La decisión de COFECO

El jueves pasado, la Comisión Federal de Competencia publicó su resolución respecto a la fusión de Iusacell y Televisa para incursionar en el mercado de telefonía celular. Me gustó la decisión. Encontraron una solución que, de ir para adelante, mejorará la eficiencia de los dos mercados implicados: la telefonía celular y la televisión. Para entender por qué esta decisión es trascendente, se necesita repasar la situación competitiva actual.

Tenemos problemas de competencia en los dos mercados. En el sector de entretenimiento el principal problema es el duopolio de televisión al aire. Bajo las condiciones actuales, la colusión entre los dos competidores es una amenaza constante que puede afectar el desempeño del mercado de publicidad (comercial y política) y la disponibilidad de una oferta más variada de programación. Pero este no es el único problema. A lo largo de los años, las dos empresas han acumulado otros activos que les confieren posiciones dominantes en el mercado. Televisa cuenta con un acervo de programación comercial y de deportes sumamente rica y también cuenta con medios para distribuir su programación pagada vía cable y satélite. Esto le permite acceder a los segmentos más atractivos del mercado de programación pagada.

Televisión Azteca también posee activos valiosos. Además de sus estaciones repetidoras, ha aprovechado la digitalización de su señal para ofrecer paquetes de programación pagada que son competitivos con la oferta de Televisa. Las dos empresas también ofrecen internet y compiten ferozmente en varias barras de programación. No obstante lo anterior, históricamente han cuidado sus intereses comerciales evitando competir vía precios y resistiendo todos los esfuerzos de las autoridades para abrir el sector.

En el mercado de comunicaciones celulares la situación es similar. La oferta está altamente concentrada; Telcel tiene más del 60 por ciento del mercado. Los demás competidores son comparativamente pequeños: Telefónica tiene poco menos de la cuarta parte del mercado y Iusacell y Nextel se reparten lo que queda. La estructura del sector propicia que las tarifas que pagan los consumidores sean altas y que la calidad del servicio prestado sea bastante mala. El sector avanza lentamente, sobre todo en el caso de aplicaciones que exigen mucho ancho de banda.

La posición de Telcel en el mercado de celulares es tan dominante que por ello la solicitud de autorización de Televisa y Iusacell resulta pro-competitiva. Si las dos empresas no fueran competidoras en los mercados de televisión restringida y al aire, Cofeco habría autorizado la concentración planteada. El reto para las autoridades era encontrar una fórmula que permitiera fortalecer la competencia en el mercado de telefonía celular, pero sin reducir la competencia en el mercado de entretenimiento.

La solución que encontraron me gusta. Permite la fusión en el mercado celular, con lo cual fortalece la competencia en este mercado, pero a la vez establece condiciones para las dos empresas de televisión que deben mejorar la eficiencia económica del sector, estableciendo incentivos para que ninguna de ellas quiera estorbar la apertura del ramo a nuevos competidores. La resolución también establece condiciones que obligarán a los dos emporios de televisión a abrir sus paquetes de programación y a eliminar prácticas comerciales discriminatorias que afecten la difusión de publicidad de Telcel y Nextel. Las principales propuestas de Cofeco vienen acompañadas de disposiciones cuya intención es facilitar el acceso de los reguladores a información contable detallada de las empresas para evitar que asuman prácticas ventajosas en el mercado de publicidad y entretenimiento. La solución no es perfecta, puesto que requerirá que los reguladores vigilen de cerca la conducta de las empresas de televisión, pero se da un gran paso en la dirección correcta.

Lo que más me gustó de lo que aconteció esta semana es que el Ejecutivo federal por fin aseguró que los diversos organismos públicos involucrados en la decisión trabajaran en forma coordinada para mejorar el funcionamiento de estos mercados. El acuerdo de Cofeco va acompañado de otro mediante el cual SHCP, SCT, Cofetel y Cofeco publican la puesta en marcha del proceso de licitación del espectro para la televisión al aire. Además, simultáneamente Cofetel autorizó a Iusacell y Movistar para que compartan sus redes de transporte de señales. El efecto de todo lo anterior debe ser mejorar la eficiencia de los dos mercados, pero también señala la intención de parte de las autoridades de perfeccionar su funcionamiento vía un esfuerzo regulatorio más eficaz y coordinado. Ya era hora de que el Gobierno decidiera dejar de jugar a la defensiva y tomara una posición proactiva a favor de la competencia económica.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C.

Las opiniones en esta columna son personales.