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Libertad con responsabilidad: ahorro para el retiro

Hace algunos días el IMCO divulgó una nota de política pública sobre las reformas al sistema de ahorro para el retiro en el contexto de las reformas de seguridad social.
Estamos ahorrando muy poco para el retiro. Nuestros mecanismos de ahorro son informales y de corto plazo. Nuestro sistema de pensiones para trabajadores del sector privado pagadas por el gobierno está llegando a su fase final; la generación de transición entre los dos sistemas se retira con cerca del 70% del salario de cotización, porque su pensión se paga con recursos públicos.

A la generación que no tiene derecho a los beneficios de la ley de 1973, le va a tocar mucho menos: entre 35 y 40% del salario de cotización, dependiendo de cuánto ahorro hayan puesto en su cuenta del SAR. Incluso menos, si ganan más del salario topado pero no ahorran más. Eso, suponiendo que coticen las 1,250 semanas necesarias para acceder a una pensión. Si no es así, les devolverán su ahorro, pero no tendrán una pensión.

Por ello, IMCO insiste en que la reforma del SAR debería enfocarse en (a) el número de personas que aportamos regularmente al sistema; (b) El monto aportado; (c) el rendimiento que genera el sistema; (d) La edad de jubilación; (e) la sana competencia entre instituciones participantes. Nos preocupa porque la reforma está centrada en las comisiones, los traspasos, la mercadotecnia predatoria, y restringir libertades económicas para los ahorradores y las instituciones participantes en el sistema. Como resultado de esta tendencia regulatoria, el número de instituciones participantes ha disminuido.

El rendimiento depende más de la regulación que de las AFORES. A pesar de que el portafolio de inversión no es tan restrictivo como al inicio del sistema, todavía obligamos a las AFORES a invertir principalmente en papel gubernamental y cuasigubernamental (valores de PEMEX y CFE). Esperar un rendimiento alto a partir de este tipo de inversiones no es razonable. Es fundamental que abramos el régimen de inversión, admitiendo porcentajes más altos de inversión en renta variable, especialmente internacional, por la elevada liquidez que tienen esos mercados.

Los entrantes tardíos a la industria están atrapados en portafolios que dan menos de 10% al año nominal, porque tuvieron que comprar papel gubernamental caro y con rendimientos bajos después de la crisis. Liberalizar el régimen de inversión es fundamental para mejorar el rendimiento. Ello implica que el gobierno debe dejar de financiarse con los recursos de los trabajadores ahorrados en las AFORES.

A la autoridad le preocupan mucho los traspasos, especialmente porque normalmente la gente se mueve a AFORES que dan un menor rendimiento. Por ello, la autoridad busca que si queremos movernos a una AFORE que da menos rendimiento, tengamos que esperar 3 años, y la AFORE cedente tiene que al menos llamarnos y explicarnos lo que estamos haciendo. Esto en la práctica es un impedimento a la portabilidad de las cuentas: de facto, no podremos irnos de nuestra AFORE a menos que ella nos deje ir.

Nuestro ruego a la autoridad: deberíamos permitir a la gente cambiarse tantas veces como sea necesario. En Chile puedes hacerlo 6 veces al año, y en Colombia 2. Esa es la única manera en que podríamos generar aprendizaje en el mercado: si alguien comete un error al seleccionar AFORE, debería poder resolverlo tan rápido como sea posible. Nadie aprendió a nadar sin mojarse, o a caminar sin caerse. Tenemos que aprender a invertir cometiendo errores controlados, pero con la libertad de cometer errores.

Publicado por Capital de México
09-09-2014