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Los países y la COVID-19

FOTO: IMSS/CUARTOSCURO.COM

“RECETA: Adivinanza de un médico sobre lo que prolongará más la enfermedad con menos daño para el paciente”

Ambrose Bierce, El Diccionario del Diablo.

Hay quien opina que México está manejando terriblemente la pandemia. Hay quien opina lo contrario. Sin embargo, los datos de Johns Hopkins son una fuente útil para medir el desempeño de los países.

En el IMCO nos dimos a la tarea de hacer un ranking: el país con mejor desempeño es aquel en el que su número de personas fallecidas es menor a su aportación a la población global.

Es decir, si tienes el 1.3 por ciento de la población global y contribuyes con el 2.1 por ciento de las muertes, algo estás haciendo mal (ese es el caso mexicano). Si tienes el 1.8 por ciento de la población global, y contribuyes el 0.24 por ciento de los muertos, tu país se llama Japón y lo está haciendo bien. Si por otro lado, en tu país vive el 4.6 por ciento de la población global y estás aportando el 28.3 por ciento de las muertes globales, te llamas Estados Unidos y lo estás haciendo muy, muy mal.

En China vive el 19.9 por ciento de la población global, y aporta el 1.34 por ciento de los decesos. Si no confía en los números chinos porque le parecen tan reales como los cuentos de ese país, no se preocupe: el número real de muertos tendría que ser 14.8 veces más grande en China para que fuera un centro de preocupación global.

El caso sueco es terrible. Suecia tiene el 0.1 por ciento de la población global y aporta el 1.69 por ciento de las muertes globales. Es decir, el número de decesos está casi 17 veces por encima de lo que podríamos anticipar estadísticamente.

Israel tiene el 0.1 por ciento de la población global y ha aportado solamente el 0.08 por ciento de las muertes. Sus vecinos en Palestina también tienen el 0.1 por ciento de la población global, y reportan 0.0 por ciento de los decesos (3 personas). En una de esas la contabilidad palestina de defunciones es tan deficiente como la mexicana. Aún así, palestinos e israelíes aportan muchos menos decesos que Jordania, donde el 0.1 por ciento de la población está poniendo el 0.1 por ciento de los muertos.

En México, tenemos un problema de contabilidad de casos confirmados de contagio y muertos, porque la administración no quiere hacer pruebas de contagio, ni quiere que el sector privado las haga. El sector salud en México no da seguimiento a los casos de contagio para determinar qué personas tuvieron contacto con el enfermo, de manera que esas personas sepan que tienen la enfermedad y puedan confinarse.

En el número de fallecidos también tenemos problemas de registro. El acta de defunción, como se ha documentado ampliamente en la prensa en los últimos dos meses, puede decir lo que sea. No debería extrañarnos. Así ha sido siempre.

Suponiendo que estamos cerca de la proporción justa de contagios y muertes, México debería tener ahora mismo entre 70 y 115 mil contagiados acumulados. Eso se traduce a un rango de dos mil 764 a cuatro mil 530 decesos, con la tasa promedio de defunción global (3.9 por ciento). Pero tenemos siete mil 394 decesos y una tasa de defunción de 10.8 por ciento.

Mario Romero y Laurianne Despeghel determinaron que en la Ciudad de México solamente, se emitieron ocho mil 72 actas de defunción más que el promedio enero-mayo de los últimos cuatro años. Si como dicen los investigadores, un folio adicional es un deceso adicional, replicar la metodología a nivel nacional seguramente nos enseñará que el número de muertos es mayor que las cifras oficiales.

Como el multiplicador oficial para el número de contagios puede ser 8 o 33, en realidad no importa. Aún si suponemos que otros países tienen métodos de contabilidad raros, en el ranking de proporción justa que planteamos, México está entre los que peor les ha ido: en la posición 132 de 148 países en el manejo de la epidemia. México, el país número 10 en población del planeta, está en la posición 132 del ranking. Esto, usando los números oficiales, que sabemos que no capturan enteramente el fenómeno.

Juntamos los datos de Johns Hopkins con los de ingreso per cápita de los países. Países más pobres que México, como Colombia, salen bien evaluados. Países ricos, como Bélgica, Reino Unido o Estados Unidos, tienen una evaluación terrible. La correlación entre ingreso per cápita y manejo de la pandemia no es significativa.

Podríamos estar haciéndolo mejor. Claro, la prueba de fuego será en algunos meses, cuando midamos qué países lograron detener las muertes sin asfixiar a sus economías.

La base de datos se puede descargar aquí

Publicado por El Financiero
27-05-2020