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Menos optimismo; más audacia

El domingo pasado fue la toma de protesta oficial del Presidente Obama. Fue un evento sobrio. El Presidente escogió a un grupo selecto de su círculo más íntimo para que lo acompañara. No hubo discursos oficiales, ni desfiles, ni grandes fiestas para celebrar el acontecimiento. Ese tipo de actividades se llevaron a cabo el lunes, en la toma de protesta pública.

Al evento público acudieron menos personas que a la toma de protesta de 2009, pero de cualquier manera cientos de miles de simpatizantes del Presidente acudieron al evento con el cual inicia el segundo periodo presidencial de Obama. Pero esta vez hubo menos algarabía: fue una fiesta más fría y menos optimista.

El tono del discurso presidencial también fue diferente. Obama articuló un mensaje menos conciliador y más audaz. En su discurso planteó una agenda de cambios transformacionales: habló de sanear las finanzas públicas del gobierno federal americano; propuso redefinir el papel geopolítico de Estados Unidos; planteó mejorar la seguridad de americanos por medio de una regulación más eficaz de las armas de fuego, y recordó a todos los presentes que urge enfrentar el cambio climático. También planteó la necesidad de una reforma migratoria que permita que los migrantes que viven en ese país puedan aspirar a gozar los mismos derechos políticos y económicos que tienen los ciudadanos americanos.

Una y otra vez, el Presidente hizo referencia a los principios fundacionales de la república americana. Relacionó los cambios propuestos con los valores y principios que suscribieron los autores de la carta magna americana. Respondió con fuerza y convicción a los cuestionamientos que hacen los políticos conservadores a la legitimidad de las reformas que instrumentó durante su primer periodo (reforma de sanidad, manejo de la crisis económica) y que piensa instrumentar durante los próximos cuatro años (reforma migratoria, regulación de armas automáticas y varias más).

Obama no pidió disculpas ni ofreció explicaciones por el estado que guarda la economía americana; tampoco aceptó ser responsable del faccionalismo ni de los conflictos entre los dos partidos políticos de ese país. Pintó la raya a los republicanos. Los retó como si contara con mayorías aplastantes en las dos cámaras legislativas. Fue mucho más audaz y propositivo en esta ceremonia inaugural que en la anterior.

No esperaba este giro en la conducta del Presidente, pero me gustó que asumiera un rol más firme de liderazgo. El Presidente Obama de este lunes fue un hombre muy diferente del que asumió la Presidencia hace cuatro años. En este discurso la retórica fue menos abstracta y difusa. Dejó claro que en el periodo que inicia asumirá un rol protagónico a la cabeza de su partido, planteando una agenda de reformas mucho más audaz que la anterior, proponiendo cambios que el partido opositor seguramente querrá bloquear.

No sé cómo le vaya a ir a la versión reloaded del Presidente Obama; eso está por verse. Pero lo que quedó muy claro es que ha decidido asumir una estrategia política más agresiva que la anterior. Es probable que este giro estratégico le ayude a sacar algunos de los temas pendientes de su agenda. Recientemente logró doblegar a los representantes del Tea Party en el debate relacionado con el fiscal cliff. Su victoria fue tan contundente que los republicanos de la cámara baja resolvieron no volver a retar al Presidente con el tema de la deuda pública.

Pero dentro de poco vendrán otras pruebas, incluyendo la que tiene que ver con regular el tráfico de armas automáticas. Si Obama gana este debate, el Presidente podrá retar a los republicanos en otros frentes, incluyendo el de la reforma migratoria. Ya veremos.

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Una conversación con Eduardo Pérez Motta me hizo reflexionar sobre cuán agradable es ver a las instituciones de un país funcionando correctamente. Platicábamos sobre el escándalo de Lance Armstrong, y Eduardo me hizo ver que quien destapó la cloaca del ciclismo profesional fue la Federación Americana de Ciclismo. ¿Se pueden imaginar a cualquiera de las federaciones de deportes de México haciendo algo parecido? Eduardo también me recordó que quien ordenó que dejaran de volar los Dream Liners de Boeing fue la autoridad americana que regula la aviación de ese país. ¿Se pueden imaginar una decisión equivalente en México?

Las instituciones americanas no son perfectas. Quien piense lo contrario debe revisar el papel de los reguladores del sector financiero en la reciente crisis bancaria. No obstante lo anterior, sus instituciones fallan menos que las nuestras. Afortunadamente, algunas como el IFE y la CNBV van por buen camino, pero la mayoría aún tiene un largo camino que recorrer.

Roberto Newell G. es Economista y Vicepresidente del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. Las opiniones en esta columna son personales.