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Mexamérica

Hace tres domingos, en este mismo lugar, advertí la necesidad de cultivar un sano escepticismo sobre las notas de prensa internacional que pintan a México como un país feliz e inevitablemente condenado a la prosperidad. Para ilustrar esta solicitud, sugerí precaución y suspicacia ante textos titulados como: “México: la nueva China”. Días después, en las páginas de opinión del New York Times, me topé con un artículo que tenía exactamente el título que usé como ejemplo de precaución. La dosis recomendada de escepticismo no surtió efecto en el propio autor de la receta. El texto de Chris Anderson, “México: la nueva China”, me encantó.

A fines del 2012, Anderson renunció a su privilegiado trabajo como editor en jefe de la revista Wired. Esta publicación mensual gringa hace la crónica de cómo la innovación ha tenido impactos transformadores en todos los aspectos de la vida cotidiana. El despacho de editor de Wired es un puesto de vigía ideal para anticipar trayectorias en el cruce de avenidas, donde se intersecan los cambios económicos con las transformaciones tecnológicas. Después de 11 años en el cargo, Anderson dejó su chamba de cronista para volverse un actor directo de la tercera revolución industrial. En una peculiar transición laboral, el ex geek digital se convirtió en empresario manufacturero al instalar, en Tijuana, una fábrica de drones. Estos aviones no tripulados han cambiado la manera en que Estados Unidos combate una guerra y probablemente transformarán la forma en que narcotraficantes transportarán droga a través de la frontera. Los usos probables de estas aeronaves de control remoto, con cámaras e impresionante autonomía de vuelo, están limitados sólo por la imaginación. Desde una herramienta de monitoreo de tráfico para una estación de radio hasta un mecanismo para vigilar, 3D Robotics, la empresa que fundó Chris Anderson con el joven mexicano Jordi Muñoz, busca convertirse en la primera proveedora de aviones no tripulados para fines no militares. Muñoz es un genio tijuanense que en su infancia se dedicó a desarmar, arreglar y transformar todo tipo de aparatos electrónicos. El Politécnico Nacional le hizo un enorme favor a Jordi al rechazarlo de la carrera de ingeniería aeronáutica. Gracias al desdén del Poli, a los 26 años, Muñoz se ha convertido en el socio de Anderson. La compañía ya factura cerca de 5 millones de dólares anuales.

3D Robotics es una empresa Mexamericana. Tiene un socio gringo y uno mexicano. La compañía tiene su centro de diseño en San Diego y su planta de ensamble en Tijuana, la distancia entre ambos edificios se cubre en un recorrido de 20 minutos en automóvil. En su texto del New York Times, Anderson recordó su etapa como corresponsal de The Economist en China, donde fue testigo del crecimiento económico detonado por la asociación geográfica y económica entre dos ciudades: Shenzhen y Hong Kong. Este ensamble competitivo entre ambas urbes fue una de las turbinas regionales que permitió el despegue económico de China. Las grandes historias de crecimiento económico del siglo XX se narran desde la perspectiva de los países, pero en realidad ocurren al nivel de las ciudades.

¿Qué debemos hacer para que 3D Robotics no sea sólo una empresa, sino el modelo de complementación entre las dos economías al borde de la frontera? El presidente Barack Obama ha hecho explícito el objetivo de duplicar las exportaciones de EU durante su segundo mandato. Si avanza una reforma migratoria en Washington y se descriminaliza parte de la agenda bilateral, habrá que pensar en nuevos temas para poner sobre la mesa. Este esfuerzo por reconcebir la complementariedad económica de la región no debe ser un empeño exclusivo del gobierno federal, sino de las autoridades estatales y los ayuntamientos de la franja mexamericana. Una brújula que debería guiar las discusiones sustantivas del Pacto por México es de qué forma y por qué senderos podemos contribuir a la competitividad de América del Norte. Mientras en Europa se discuten iniciativas y plebiscitos para tomar distancia de los socios y vecinos, nosotros debemos pensar en hacer exactamente lo contrario.

Twitter: @jepardinas