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Municipios en apuros: oportunidades para una mejor planeación.

FOTO: ARTEMIO GUERRA BAZ /CUARTOSCURO.COM

Al salir a la calle, un ciudadano vive la calidad de los servicios públicos que le da su municipio o alcaldía a cada momento. La acera en buen o mal estado; el alumbrado público que funciona, o no; la basura en la vía pública o las calles limpias. Estas circunstancias difieren de un lugar a otro, en función de la efectividad del Gobierno para proveer estos servicios. El problema es que no solamente difiere la calidad de los servicios públicos, también la calidad de la información que un ciudadano puede obtener sobre cómo su municipio gasta sus recursos públicos: mientras que un habitante de Mérida podrá encontrar los detalles sobre los gastos de su municipio fácilmente desde su presupuesto, alguien que habita en alguna alcaldía de la CDMX encontrará menos del 10% de la información necesaria.

Así, a pesar de que los gobiernos subnacionales ejercen una tercera parte del gasto público total, el análisis y el escrutinio de estos recursos es muy reducido. Esta situación se profundiza  en el ámbito municipal, que en 2018 gastó medio billón de pesos, un monto superior al gasto de 14 secretarías federales y prácticamente el mismo al de Pemex en ese año. Es por ello que desde 2009 el IMCO impulsa que las autoridades municipales elaboren presupuestos transparentes a través del Barómetro de Información Presupuestal Municipal.

Esta herramienta evalúa la calidad de la información en los presupuestos de egresos. El Barómetro 2020 es la décima edición de este estudio y tiene como objetivo ayudar a eliminar la falta de información de los recursos públicos locales y elevar la discusión del gasto público desde lo local, y con ello maximizar los presupuestos para el bienestar de la población. A través de 85 indicadores fundamentados en la Ley General de Contabilidad Gubernamental, en la Ley General de Transparencia, y en demás marcos normativos federales y estatales, el Barómetro de Información Presupuestal Municipal califica la transparencia de los presupuestos de 287 municipios y alcaldías de las 32 entidades federativas. Se trata de una especie de examen, en el cual se asigna una calificación entre 0% y 100%.

Pese a que en los últimos años ha existido un avance, los resultados siguen sin ser satisfactorios, la calificación promedio de cumplimiento de los municipios es del 51%. En específico, los rubros con mayor opacidad presupuestal tienen que ver con la deuda pública y con los criterios hacendarios. En más del 60% de los municipios se oculta información sobre la situación y el destino de la deuda pública, así como los principios para el manejo de los recursos públicos. Es claro que ninguna persona tomaría decisiones sobre deuda y su manejo del crédito sin conocer su estado de cuenta, sin embargo, hoy en día, 6 de cada 10 municipios no publican información sobre deuda y su utilización.

La brecha de información que existe entre municipios es tan grande que en aquellos con un elevado cumplimiento es posible valorar elementos tan relevantes como la situación de su deuda, el número de policías y sus salarios o los montos destinados a subsidios y ayudas sociales. Mientras que en las alcaldías de la Ciudad de México o en los municipios de Chiapas y Morelos, acceder a criterios elementales de sus presupuestos es prácticamente imposible.

Esto genera que algunos ciudadanos estén a ciegas, mientras que otros tienen la información necesaria para evaluar la labor de su municipio.

Es decir, la falta de transparencia presupuestal en los ayuntamientos impide monitorear si las autoridades municipales incrementan los montos del gasto burocrático sin justificación a cambio de reducir el gasto en inversión pública, en programas sociales o en seguridad. Tampoco es posible verificar si están garantizando los recursos para la atención de la niñez y la juventud, el desarrollo social, entre otras acciones, a pesar de que esto se establece en la legislación. En la práctica, hay ciudadanos con acceso a información presupuestal de primera, mientras que para otros no es posible acceder a los documentos más importantes de las finanzas públicas.

Es probable que, además de incumplir diversas leyes en materia de transparencia presupuestaria, en el fondo, la falta de transparencia en los presupuestos municipales esté afectando aspectos tan básicos, pero relevantes, en la vida diaria de las y los ciudadanos. La recesión económica solo ha venido a reafirmar que, hoy más que nunca, se necesita un mejor manejo y una mayor transparencia presupuestal por parte de nuestros municipios.

Publicado por Animal Político
29-10-2020