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No llores por mí, Naucalpan

Argentina es una persona non grata del sistema financiero internacional. El año pasado, la fragata albiceleste Libertad fue confiscada en Ghana por solicitud de un tribunal local y un juez neoyorkino. Un fondo de inversión exigía que se retuviera el barco de la marina argentina por el pago pendiente de una deuda de 284 millones de dólares. En 2001, el gobierno argentino emitió una serie de bonos para obtener recursos que le permitieran respirar en medio del naufragio financiero. A los acreedores que le prestaron dinero a Argentina en aquella crisis, hoy Cristina Fernández los llama “fondos buitre”. Después de casi tres meses, la Libertad volvió a navegar hacia el Río de la Plata, gracias a la sentencia de un Tribunal Internacional. La fragata fue recibida con fuegos artificiales y un discurso de la Señora Presidenta hinchado de fervor patriótico.

Lástima que los problemas financieros no se resuelven con tangos nacionalistas. En viajes internacionales recientes, Cristina Fernández ha tenido que rentar jets privados para evitar que algún juez internacional solicite el embargo del avión presidencial argentino. La próxima vez que esta nación sudamericana tenga urgencia de un crédito será muy difícil encontrar acreedores con voluntad de prestarle dinero.

En febrero pasado, el Fondo Monetario Internacional lanzó una amonestación contra Argentina por falsear las estadísticas de inflación. Los datos oficiales reconocen un aumento anual de precios cercano al 10%, pero las mediciones independientes arrojan cifras que rondan el 25%. La inflación determina tanto el valor de la deuda en pesos como los parámetros para establecer negociaciones salariales. El FMI advirtió que si en septiembre de 2013, el gobierno argentino no pone sus números en orden se arriesgan a perder la posibilidad de créditos internacionales e incluso a la expulsión del organismo. En toda su historia, el FMI sólo ha expulsado a un país por mentir con estadísticas: Checoslovaquia, en 1954.

La agencia de riesgo crediticio Moody’s, le asignó la misma calificación a la deuda subnacional de Argentina que a la deuda del municipio mexiquense de Naucalpan (B3, Escala Global, moneda local). Esto convierte al ayuntamiento colindante con el Distrito Federal en uno de los gobiernos locales con mayor riesgo financiero en el continente. En un documento de Moody’s, fechado el 4 de diciembre de 2012, se afirma: “es posible que Naucalpan haya omitido pagos de sus líneas de crédito de corto plazo con el Banco Interacciones debido a extremas presiones de liquidez”.

¿Cómo reaccionaron los nuevos integrantes del ayuntamiento de Naucalpan ante esta crisis de pagos? Se subieron el sueldo 70%. ¿Cómo explicaron el aumento? Una diputada local, con poca experiencia en manejo de crisis financieras y reputacionales, atajó una justificación: “Más que aumentar sueldos van a homologarlos”. Es adecuado que los funcionarios públicos tengan ingresos competitivos. Sin embargo, en tiempos de estrechez económica se espera que las personas con cargos de gobierno sean las primeras en enviar las señales de esfuerzo y austeridad.

El pasado diciembre, el Congreso Federal aprobó un abusivo privilegio fiscal: los gobiernos estatales y municipales se podrán embolsar el 60% sobre el pago de ISR, generado por sus propios empleados. Los funcionarios de Naucalpan que enfrentan una seria crisis de deuda se aumentan el sueldo y además tienen la posibilidad de no pagar impuestos completos sobre sus recién inflados salarios. ¿Naucalpan es uno de los favorecidos por el regalito fiscal que aprobó el Congreso? No lo sabemos. El privilegio tributario sólo es válido si se firma un convenio entre el gobierno beneficiado y la Secretaría de Hacienda. Esos convenios están clasificados como confidenciales. Hoy es imposible saber si el ayuntamiento de Naucalpan usó el privilegio fiscal para financiar sus aumentos salariales. Con tal impunidad y opacidad que nadie se llame a sorpresa si nuestras autoridades locales nos recuerdan a la señora Kirchner.

Twitter: @jepardinas