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Nueva Zelanda, ejemplo de cambio (2)

Nueva Zelanda logró una de las transformaciones económicas más impactantes de la historia moderna debido a la voluntad de cambio de sus partidos políticos y la voluntad de transparentar el ejercicio público de su gobierno. Este artículo hace hincapié en otras acciones sin las cuales dicha transformación no hubiera sido posible.

Mientras todos los países se modernizan, nosotros, al igual que Corea del Norte, neceamos por permanecer igual. La culpa es de todos, por no exigir a nuestros representantes que redacten, promuevan y voten leyes que mejoren nuestro bienestar, es decir, que hagan su trabajo.

Este artículo, al igual que el anterior (publicado el 18 de mayo), busca ofrecer elementos para la reflexión de nuestras reformas. En esta ocasión expongo cuatro acciones sin las cuales la transformación neozelandesa nunca se hubiera dado igual, estas son:

1. Aprender de otros países
Desde antes de iniciar su proceso transformacional, los políticos neozelandeses entendieron la importancia de aprender de los demás. La apertura de Inglaterra a finales de los setentas y la entrada en vigor del tratado de libre comercio con Australia en 1981 fueron dos episodios clave para promover la competencia y generar una nueva visión sobre la economía.

Dicha visión originó uno de los procesos de desregulación más agresivos del mundo. A tal grado que se desregularon sectores por completo, dejando a algunos sectores crear una nueva regulación desde cero. Además copiaron instituciones como la Comisión de Competencia australiana, que desde entonces perseguía penalmente a los carteles (medida que nuestra Comisión de Competencia aún no está facultada para ejercer).

2. Dividir las reformas entre partidos
El partido que llegó al poder cuando el país estaba en quiebra (laboristas) no intentó  implementar todas las reformas, más bien se concentró en la desregulación, la reforma fiscal y la apertura económica, dejando la reforma laboral a los conservadores. Dicha reforma fue lo primero que hicieron los conservadores al regresar al poder 6 años después.

Lo anterior no sólo permitió el apoyo de la población y hasta de la oposición,  sino la obtención de recursos para las reformas, a través de la venta de paraestatales, la eliminación de todos los subsidios agrícolas y el recorte de 75% de burócratas.

3. Sacrificar sectores económicos
Los neozelandeses entendieron que ciertos sectores tendrían que desaparecer para que otros surgieran. Era imposible mantener al sector automotriz en una economía abierta (debido a los altos costos de transporte)  por lo que cerraron las siete plantas armadoras, perdiendo miles de empleos. Sin embargo, más tarde en su lugar crearon una industria de manufactura electrónica de alto valor agregado ligada a su principal sector económico, el agrícola.

4. Amortizar el golpe
Antes de comenzar las reformas, el gobierno neozelandés se aseguro que su sistema de cobertura universal de salud funcionara, de hecho fue el primer país en lograr dicha cobertura. Lo anterior permitió al gobierno compensar las pérdidas por desempleo a través de paquetes de liquidación y dicha cobertura.

A pesar de que el proceso de transformación del país fue doloroso, el cambio logró grandes beneficios para la población. Por mencionar sólo algunos; aumentó el salario real más de 14% en dos años, se triplicó la tasa de crecimiento económica en sólo diez años y Nueva Zelanda es hoy una de las economías más competitivas del mundo en las industrias en que se especializa. Pese a todo cambiar sí paga.

Rodrigo Gallegos es director de proyectos de IMCO. Las opiniones aquí vertidas son a título personal.
rodrigo.gallegos@imco.org.mx